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Pbro. Juan Ortíz Magos
Capellán de Coro. Responsable de la Pastoral Indígena



Lic. Marcela Vallecillo Gómez

Comunicación Social de la INBG

Nació el 03 de febrero de 1970, en el pueblo de San Antonio Tecomitl, ubicado en la Delegación Milpa Alta, al sur de la ciudad de México, procedente de una familia de padres campesinos, el Sr. Juan Ortíz Corona y la Sra. Rosa Magos Vargas, quienes procrearon 13 hijos, el Padre Juan es el noveno.

Realizó sus estudios básicos en el pueblo de Tecomitl, lugar en el que se habla el nahuatl, lengua que desde pequeño le interesó. Ingresó al Seminario Conciliar de México en agosto de 1986, donde cursó la Preparatoria, realizando posteriormente el curso propedéutico, y los tres años de Filosofía y cuatro de Teología.

Cuando estaba por terminar los estudios de Teología, le enviaron a continuar en la Licenciatura en Teología Dogmática en la Universidad Pontificia de México.

Fue ordenado Diácono el 12 de junio de 1997, y luego sacerdote, junto con otros compañeros de diversas diócesis del país, el 12 de julio de 1998, en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, por imposición de manos del Emmo. Sr. Cardenal Salvador Darío Castrillón Hoyos, Prefecto del Clero, en el marco de la Clausura del Encuentro Sacerdotal Internacional en torno al año jubilar del 2000. En aquella ocasión estuvieron presentes cardenales, obispos  sacerdotes de todo el mundo.

El primer destino en su Ministerio Sacerdotal fue la Parroquia de San Jacinto en San Angel, 6ª. Vicaría, donde permaneció año y medio como Vicario, mismo servicio que tuvo después en la Parroquia de la Asunción de María, en Milpa Alta, 8ª. Vicaría.

Posteriormente, el 20 de julio del año 2000, fue llamado a colaborar en la Basílica de Guadalupe, por invitación de Mons. Diego Monroy Ponce, Vicario Episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario, y de Mons. Pedro Tapia, Arcipreste. Con la serenidad y sencillez que le caracterizan, responde a nuestras preguntas:

P.- ¿Desde un principio asumió la Pastoral Indígena en la Basílica?

R.- Al ser originario de un pueblo, siendo campesino, fui enfocando mis estudios hacia nuestra cultura prehispánica, la filosofía nahuatl. La tesis la hice en esa línea de la pastoral indígena y nuestra cultura. Cuando llegué a la Basílica se me pide atender a los indígenas porque aquí llegan muchos.

Después se da [...] la canonización de San Juan Diego, y viendo las necesidades de los indígenas que llegan aquí en los días festivos, en los días domingos que descansan, como a un centro de reunión en donde se encuentran con sus paisanos, propuse (mayo 2002) que se creara un espacio para los ellos, creando un ambiente previo en a la Canonización de San Juan Diego, puesto que iba a ser el Santo indígena.

Propuse que la misa dominical que yo ya celebraba a las cuatro de la tarde, se hiciera bilingüe, en nahuatl y español. Fue así como nació este espacio de la Basílica para los indígenas. Después de la Canonización de San Juan Diego y la V Visita del Papa, el Sr. Cardenal le pidió al Sr. Obispo Francisco Clavel, que la comisión que se encargaba de los indígenas en la ciudad se convirtiera en una Comisión de Pastoral Indígena en la Arquidiócesis.

Fue como yo, que ya estaba en la Basílica y participé en la Misa de Canonización, continué. La misión de esta comisión era la de “promover una evangelización inculturada desde el Acontecimiento Guadalupano, con y desde la riqueza de los pueblos indígenas, impulsando la conciencia de ser sujetos de evangelización y de su propio desarrollo integral”.

P.- ¿Cuál ha sido la respuesta?

R.- La respuesta no ha sido del todo favorable […]. Esta Comisión trabaja en tres áreas: Pueblos Originarios, sobre todo del sur de la ciudad, de las delegaciones Cuajimalpa, Milpa Alta, Tlalpan, Tlahuac, Iztapalapa, para rescatar sus valores, sus tradiciones, sus fiestas patronales. Otra área es la de Migrantes Radicados, con aquellos que ya pertenecen a alguna organización o comunidad, y tenemos el área de la Pastoral de Indígenas de Paso, sobre todo aquí en la Basílica, con los hermanos que llegan con sus diócesis o de sus comunidades. Tulancingo tiene su peregrinación propia como pastoral indígena, también Puebla y Oaxaca.

P.- ¿Qué es lo que se hace en estos casos?

R.- Aquí en la Basílica, tanto en las misas como en otras actividades, tratamos de darles su lugar y su dignidad. Por ejemplo, para el indígena danzar es una manera de orar porque lo ofrecen a Dios. En la iconografía de la Virgen de Guadalupe tiene un pie levantado, a Ella el Papa la llamó la”Perfectamente inculturada", quiere decir que María de Guadalupe toma muchos elementos de los pueblos indígenas, los adopta y con esos elementos da su mensaje que es Cristo.

En el espacio de la misa de las cuatro, trato de que los elementos de fe indígena se incorporen a la liturgia cristiana. Esta nos habla de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, por lo tanto el indígena al hacer sus movimientos en la danza, ofrece lo que ha trabajado, sus semillas como fruto de la tierra, sus artesanías, sus flores. Por eso es que se les da su lugar para que dancen a la Virgen dentro de la misa como una ofrenda que ellos presentan.

P.- ¿Qué frutos se pueden ver de la Pastoral Indígena?

R.- Se han llegado a recoger distintas expresiones: “Padre, ya no me da vergüenza ser indígena porque aquí en la Basílica hacen una misa para indígenas […]. “Usted nos dice que [...] San Juan Diego [es un] indígena, con un rostro y lengua indígena, por eso me siento orgulloso de ser indígena”. Se sienten, valorados y cerca de la Virgen.

P.- ¿Es difícil esta pastoral?

R.- Es difícil porque va naciendo dentro de la Iglesia, y existen reticencias […] Sin embargo el Sr. Cardenal ha brindando su motivación y su apoyo a esta pastoral. Mons. Diego Monroy ha brindado su apoyo. Hemos celebrado encuentros con la Comisión Episcopal de Pastoral Indígena que preside Mons. Felipe Arizmendi y encuentros extranjeros. El año pasado celebramos un encuentro con 534 indígenas de todo el país y del sur de Estados Unidos y Guatemala. Se va conformando una visión general de esta pastoral que desgraciadamente no se acepta del todo porque también se corre el riesgo de caer en extremos y crear desviaciones por ejemplo de la Teología de la Liberación que se confunde con la Pastoral Indígena […].

P.- ¿Qué otras iniciativas están emprendiendo en la Basílica?

R.-En el centro de pastoral se están llevando a cabo talleres el último sábado de cada mes de 10 a 14 horas. En la Arquidiócesis también se han implementado. Llevamos un seguimiento visitando comunidades indígenas en distintas partes de la ciudad. Se les ha invitado a las actividades que tenemos aquí. Además, a en ocasión del Año Jubilar Guadalupano en el que estamos llevando la Virgen peregrina a las parroquias de la Arquidiócesis y compartiendo el Acontecimiento Guadalupano, aprovecho para sensibilizar a la comunidad y a los sacerdotes, en la Pastoral Indígena.

P.- ¿Que ha representado para usted estar en la Basílica y en esta pastoral?

R.- Me ha llenado de satisfacción, porque me realizo como sacerdote. Me siento muy feliz ayudando a los indígenas. Sobre todo porque creo que por este Ministerio, la Virgen sigue dando su lugar a los indígenas como a San Juan Diego […].La participación en la Canonización de San Juan Diego, me llamó a un compromiso más para los indígenas, a ser uno más de sus portavoces.

P.- ¿Cómo surgió la inquietud de ser sacerdote?

R.- Me sensibilizó mucho ver las necesidades del terremoto del 85... Ayudar a la gente más necesitada. [...] Una madrina me invitó a hacer la primera comunión a los 16 años. Me acerqué más a la Iglesia, participé en grupos parroquiales y de ahí me nació ir al seminario.




   Año V, núm. 66. Junio de 2006.

 
 
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