M.I.
Sr. Cango.
Leonardo Tinoco Flores
Lic. Marcela Vallecillo Gómez
Comunicación Social de la INBG
Es
uno de los tres canónigos efectivos que se incorporaron al servicio
pastoral de la Basílica de Guadalupe el pasado 27 de febrero, ampliando
con ello su servicio sacerdotal, característica que le ha seguido
en su trayectoria. Es el sexto hijo del matrimonio formado
por Don Jesús Tinoco y Ramoncita Flores, quienes procrearon nueve
hijos. Nació el 15 de agosto de 1945 en Ayotlán, Jalisco.
Realizó estudios de Funcionario Bancario
en la Escuela Bancaria y Comercial y posteriormente trabajó en el
Banco Nacional de México. En 1977, decidió ingresar al Seminario Conciliar
de México, ordenándose sacerdote el 25 de mayo de 1985 en la Insigne
y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe. El primer servicio en su ministerio
sacerdotal, fue como Vicario Parroquial de Ntra. Sra. de la Piedad,
de agosto de 1985 a diciembre de 1990, siendo párroco Mons. José Álvarez
Barrón, actual Canónigo Emérito de la INBG y de la Catedral de México.
En junio de 1985, fue nombrado Notario
del Tribunal Eclesiástico y enviado por el Sr. Cardenal Ernesto Corripio
Ahumada a realizar estudios de Licenciatura en Derecho Canónigo en
la Universidad Pontificia de México. En 1986, Mons. José Pablo Rovalo,
Vicario Episcopal de la Quinta Vicaría de la Arquidiócesis, le encargó
la Oficialía de Matrimonios de aquella zona pastoral. Al concluir sus estudios en 1988, recibió
el nombramiento de Auxiliar del Oficial de Matrimonios de la Arquidiócesis
de México, por el Emmo. Sr. Cardenal.
De enero a mayo de 1991, fungió como
Vicario en la Parroquia Ntra. Sra. de Fátima (Col. Prohogar D.F.),
y de junio de 1991 a febrero de 2005, fue titular de la Parroquia
del Sagrado Corazón de Jesús (Col. Aguilera, D.F.), donde llegó a
formar Agentes de pastoral, grupos apostólicos y construyó la casa
sacerdotal. Asimismo, tuvo el cargo de Vicedecano en la Primera Vicaría,
de 1996 a 1999.
A
partir de 1989 y hasta 1998, se desempeñó como Viceoficial de Matrimonios,
cuando el Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera le nombró Primer
Oficial de Matrimonios del Arzobispado de México, cargo en el cual
continúa y donde atiende los trámites prematrimoniales que por sus
características deben ser resueltos, conforme a Derecho, por peritos
en la materia o que bien quedan reservados a la autoridad competente,
a fin de que el matrimonio canónico sea celebrado válida y lícitamente.
En febrero de este año, recibió el
oficio como Canónigo Efectivo de la Basílica de Guadalupe, y el 18
de julio pasado, el Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera le dio el nuevo
encargo de Canónigo Penitenciario.
En breve entrevista nos comparte las
aristas de su misión y vocación.
P.- Háblenos un
poco del reconocimiento de su vocación sacerdotal.
R.- La inquietud siempre la tuve desde niño.
Fundamentalmente siempre las mamás son las que van impulsando a susw
hijos por el camino de la piedad, del amor al Señor, a la Santísima
Virgen. Así fue en mi caso, aunque ya fue muy tarde cuando tomé la
decisión, porque ayudaba a mi familia con mi trabajo (…) hasta el
año 1977, cuando renuncié porque tenía la inquietud de seguir este
ministerio.
P.- ¿Qué significó
para usted incorporarse al Cabildo de la Basílica?
R.- Nunca
lo esperé, nunca uno espera nada, ni siquiera lo sueña, pero para
mí es hasta cierto punto un privilegio trabajar en mi ministerio en
este Santuario de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe por ser el
lugar que es; por ser no sólo importante en la vida de la Iglesia
de nuestro país, sino en la vida del continente y por trascender fronteras....
Para mí es ciertamente un privilegio... pero también una responsabilidad
muy grande.
P.- ¿Qué nos podría
decir de su nueva encomienda como Penitenciario?
R.- Aquí en este Santuario
de Nuestra Señora de Guadalupe es esencial esta pastoral de los dos
Sacramentos: de la Eucaristía y de la Reconciliación. Creo que las
demás pastorales..., –no las minimizo, todo es importante–, pero pudiera
decir que casi estarían subordinadas a estos dos Sacramentos. Si en
un momento dado los sacerdotes, Capellanes y Cabildo no atendemos
esta pastoral, corremos el riesgo de que pueda terminarse (…) En Europa
ha caído bastante algo tan fundamental.
Aquí
llega como un río de hermanos nuestros de toda la República y del
extranjero y confluye aquí –pudiera llamarlo yo así— el océano de
la Misericordia de Dios a través del rostro materno de la Santísima
Virgen. (…) Es necesario animar a nuestros hermanos sacerdotes a la
administración del Sacramento de la Penitencia como una ocasión privilegiada
para ser dignos instrumentos de la Misericordia Divina. Es lo que
yo quisiera. Al animarlos constantemente podemos salir y pedir ayuda
a otros hermanos sacerdotes, a comunidades religiosas, como diría
el señor Cardenal.
P.- ¿En qué casos
interviene el Penitenciario?
R.- Todos los sacerdotes
capellanes tienen facultades especiales para absolver. Otros casos,
de manera particular, los pasan al penitenciario; le corresponden
aquellas cosas que cayeron en excomunión.
P.- Como Viceoficial
y Oficial Mayor de Matrimonios, ¿qué es lo que usted ha observado
respecto a las condiciones que vive actualmente el matrimonio?
R.- Lo
que veo es que no hay ninguna formación para tomar una decisión de
esta naturaleza por lo cual muchos matrimonios se desintegran. Más
aún cuando se deslumbran y se confunden con la atracción física porque
apenas se acaba el encanto, ante los mínimos problemas cada quien
quiere seguir por su lado. Aunado a esto piensan que por el solo hecho
de haber venido a la Iglesia a recibir el Sacramento, como por arte
de magia va a darse la felicidad. Dios quiere que sean felices en
su vida matrimonial... pero no colaboran a la gracia de Dios, porque
una parte de ellos nunca frecuentan los sacramentos... y con las solas
fuerzas humanas no se puede vivir el Matrimonio-Sacramento.
P.- ¿Qué ocurre
con los matrimonios que son de confesiones diferentes?
R.-
La Iglesia busca la estabilidad del matrimonio, no le prohibe a sus hijos
católicos casarse con una persona que no sea católica, pero si les
advierte. Tan es así que necesita el permiso del Obispo.
P.- Cuéntenos sobre
las condiciones de validez del matrimonio.
R.- En
primer lugar que tengan muy clara la decisión que van a tomar, porque
es una vocación y no todos están llamados a ella. Por eso, para que
sea válido [el matrimonio] tienen que tener muy claro cuál es la intención
que persiguen. Porque la enseñanza de la Iglesia es para que se ayuden
mutuamente y para que estén abiertos si Dios les quiere mandar un
hijo.
P.- ¿Son grandes
los retos que tiene con estas encomiendas...?
R.- Me siento un tanto
con ese peso de responsabilidad, pero si el Señor, por intercesión
de la Santísima Virgen, me pidiera hacer algo por su Iglesia y de
manera particular aquí en este lugar tan especial, yo con su favor
y su gracia, voy a hacer lo que pueda. Me encomiendo a Nuestra Madre
Santísima. Ella es mi intercesora y así lo he experimentado. Sin duda
alguna el Señor me dará la sabiduría necesaria para poder atender
este ministerio tan delicado.

Año IV, núm. 57. Septiembre 2005.