M.I.
Sr. Cango.
Eduardo Chávez Sáchez
Lic. Marcela Vallecillo Gómez
Comunicación Social de la INBG
Es
canónigo honorario de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe,
nombrado el pasado 27 de febrero por el Emmo. Sr. Cardenal Norberto
Rivera Carrera.Nació el 31 de diciembre de 1956, en el Distrito Federal. Ingresó
al Seminario Conciliar de México en el mes de septiembre de 1974,
a los 17 años de edad, y su ordenación sacerdotal fue el 15 de Agosto
de 1981 en la Catedral Metropolitana a manos del Emmo. Sr. Cardenal
Ernesto Corripio Ahumada. Tiene el grado de Doctor en Historia y fue postulador de la
Causa de Canonización de San Juan Diego. Ha fungido como prefecto
de los alumnos de Filosofía (1986) y Teología del Seminario Conciliar
así como Vicerrector del mismo (1996).
Desde 2002 a la fecha es el primer Rector de la Universidad
Católica “Lumen Gentium” del Arzobispado de México. Al mismo tiempo
está al cargo de la Capilla de San Buenaventura en Tlalpan.
Con entusiasmo, nos relata cómo se han ido sucediendo los acontecimientos
de su vida, donde María y la Providencia se han hecho presentes. Inicia
comentándonos sobre su anhelo de ser sacerdote. “Tuve el deseo de ser sacerdote desde los ocho años de edad,
quería ayudar, entregar mi vida. Recuerdo que le dije a la Virgen
María que me dijera dónde y cómo.
“Este deseo de ser sacerdote siempre estuvo ahí. Estudié la Secundaria
en el Instituto Don Bosco de los Salesianos, pero no me atraía mucho
la vida religiosa y tuve la alegría y la sorpresa de que el Instituto
me otorgó, a través de la UNAM, una beca que solicité, en el Colegio
de Bachilleres del Seminario Conciliar. Este Colegio debía aceptar
cinco alumnos externos, becados de la UNAM, a fin de tener el reconocimiento
oficial a su plan de estudios, y uno de los externos fui yo.
“Llegué entonces a estudiar en el mismo lugar, curiosamente,
donde ahora está la Universidad Católica Lumen Gentium. Recuerdo que
mi papá no estaba muy de acuerdo, pero fue con mi mamá a conocer el
Colegio y estaba precioso y fue él quien me insistió, yo no quería
ir porque estaba hasta Xochimilco. ¡Cómo la Virgen va haciendo las
cosas aunque haya oposición!”.
Continúa relatándonos cómo fue orientando su camino hacia la
Historia y la misión que ha venido con ella.
“Terminando la Preparatoria y con ese deseo de ser sacerdote,
entré directamente a primero de Filosofía. Al terminar la Teología,
hubo una entrevista con el Sr. Cardenal Ernesto Corripio y me dijo
que quería mandarme a estudiar Historia, fue extraño, no era común,
porque en aquel entonces estaban mandando a los seminaristas a estudiar
Derecho debido a las reformas al Código de Derecho Canónico. Recuerdo
que en el Seminario me habían preguntado qué materias me gustaban
y yo entre otras les dije que la Historia. No tenia idea de la dimensión
de la respuesta.
“Estaba contento, pero lo que me hizo todavía más felíz fue
que me ordenaron sacerdote antes de enviarme; sólo estuve cuatro meses
de diácono, me ordenaron sacerdote y me mandaron a Roma a estudiar
Historia.
“En el primer semestre hubo la visita del Señor Cardenal a
Roma y pidió ver mis calificaciones. Me dijo que me iba a quedar hasta
el doctorado y lo concluí en 1986.”
A su regreso a México en mayo de 1986 fue asignado a servir
en el Seminario Conciliar como formador en Segundo año de Filosofía
y prefecto en Cuarto de Teología, hasta el año 1993 cuando le encargan
realizar la Historia del Seminario Conciliar de México. En sus indagaciones
descubrió imprecisiones en la fecha que se tenía de fundación del
Seminario (1697). El procedimiento utilizado le acreditó para realizar
posteriormente las investigaciones sobre la Vida de San Juan Diego.
“Ataqué primero los archivos en Europa (…). En el archivo de
Indias (España), encontré que no era muy exacto lo que nosotros teníamos.
El Seminario Conciliar en realidad se había fundado el 28 de noviembre
de1689 y no en 1697, se llamaba fundación de erección; en 1697 se
inauguró. Es complicado, en los documentos antiguos fundación se aplicaba
para muchas cosas por eso viene ese enredo”.
La investigación de la Historia del Seminario fue publicada
en la Colección Biblioteca Porrúa, una de las más prestigiadas en
Historia donde participan destacados autores en la materia.
“Esta investigación sobre el Seminario Conciliar, fue el antecedente
para la investigación de San Juan Diego, porque la misma metodología
que utilicé para aclarar lo del Seminario, me ayudó para hacer la
búsqueda de documentos, la clarificación de los hechos históricos
y posteriormente mostrarlos para que a todo mundo le quede claro como
estuvo esto de la existencia de San Juan Diego”.
Ya contaba con estudios realizados por su cuenta durante varios
años, sobre San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe, y desde 1984
revisaba los libros escritos por Mons, José Luis Guerrero, uno de
los autores más reconocidos sobre el Hecho Guadalupano. Asimismo de
1982 a 1998 fue invitado a exponer y llevar a cabo novenas guadalupanas
en la región de Dallas, Texas, Estados Unidos. “Cada día me enamoré
más del acontecimiento guadalupano”.
En 1998 el Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera le invitó
a encabezar la Comisión Histórica para la Causa de Canonización de
Juan Diego. “A partir de ahí fue entrar con más profundidad al hecho,
viendo cada documento, no nos conformábamos con que estuviera publicado
o que alguien hiciera una referencia de él, sino que teníamos que
tenerlo en mano, lo que implicó muchísimo trabajo, un gran esfuerzo,
una gran paciencia”.
“El Señor Cardenal me dio un testimonio muy grande al decirme
que siempre buscara la verdad. Yo le dije que si no veía clara la
historia de Juan Diego se lo iba a decir y él me contestó: Que brille
la luz de la verdad”.
“La investigación me hizo ver la personalidad, la grandeza
de un indio humilde, el poder de Dios en un indio humilde, eso fue
de lo más fuerte. En el estudio uno va encontrando el hecho mismo
de la canonización. Al ver que Juan Diego verdaderamente es un gigante,
lleva a confirmar que: uno, que Dios si existe; dos, que es un Dios
que mantiene su Palabra de estar con nosotros, es decir, Dios sí actúa
a favor del hombre, no es un Dios alejado, está atento a favorecer
siempre al ser humano, a salvarlo. Tres: siempre lo hace a través
de lo más amado que es su propia Madre. Cuatro, que dentro de este
proyecto de salvación, toma, hace partícipes, a los mismos seres humanos
como San Juan Diego”.
“Después de la canonización de San Juan Diego, lo digo con
toda verdad, yo decía: me puedo morir mañana porque ya sé por qué
viví, por qué soy sacerdote, por qué estudié historia. Tuvo razón
mi vida”.
En septiembre de 2002 fue nombrado Rector de la Universidad
Lumen Gentium donde tiene la oportunidad de servir a jóvenes de Preparatoria,
tanto seminaristas como externos de ambos sexos. “Estamos buscando
abrir el bachillerato técnico en varias ramas, y hacia el futuro,
varias facultades y luego promover la integración de los institutos
de la Arquidiócesis de México. El Instituto Superior de Estudios Guadalupanos
es el primero que forma parte de este empeño universitario, donde
participan especialistas y colaboradores”.
Al mismo tiempo está encargado de la Capilla de San Buenaventura
en Tlalpan. “Estamos iniciando un proyecto de misión, somos como cuarenta
y cinco misioneros para misionar en toda la colonia. Caminamos con
el proyecto de la Arquidiócesis de México y sobre el Plan San Marcos
de la Sexta Vicaría”.
Sobre su nombramiento como Canónigo Honorario, nos comenta:
“Fue un honor enorme que agradezco profundamente (…) estoy muy contento”.
Se le escucha felíz de su servicio, seguro de su camino, sacerdote
en plenitud.

Año IV, núm. 58. Octubre 2005.