M.I.
Sr. Cango.
Pedro Agustín Rivera Díaz
Lic. Marcela Vallecillo Gómez
Comunicación Social de la INBG
El
27 de febrero pasado, cinco sacerdotes tomaron las vestimentas como
canónigos de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Uno de ellos es Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz, quien ya se había
incorporado al servicio del Santuario el mes de septiembre de 2004,
como Coordinador General de la Pastoral.
Nació el 22 de noviembre de 1953, en
la ciudad de Jalapa, Veracruz, en el seno de una familia católica.
Desde adolescente formó parte de grupos juveniles parroquiales, siendo
testigo de los cambios del Concilio Vaticano II.
Estudió la Licenciatura en Química
en la Universidad Nacional Autónoma de México y fue catedrático e
investigador en la Universidad Autónoma de Chapingo.
En agosto de 1982, ingresó en el Seminario
Conciliar de México animado por la necesidad de dar a conocer a Jesús.
El 16 de mayo de 1990 fue ordenado presbítero a manos del Emmo. Sr.
Cardenal Ernesto Corripio Ahumada.
De 1989 a 1997, se desempeñó como prefecto
y encargado de estudios en el Seminario Conciliar de México, así como
Promotor de la Vocación Sacerdotal en la Arquidiócesis.
El 12 de noviembre de 1997, fue nombrado
Administrador Parroquial del Santuario de Nuestra Señora de San Juan
de los Lagos (Col. 20 de Noviembre), sede Litúrgica de la Tercera
Vicaría Episcopal, hasta el 2 de septiembre de 2004.
Del 5 de febrero de 2000 al 15 de septiembre
de 2004, fungió como Director de la Comisión de Pastoral Juvenil de
la Arquidiócesis de México. A partir de esta última fecha tiene también
la encomienda de atender la organización y realización de eventos
evangelizadores multitudinarios arquidiocesanos.
El 12 de abril de 2001, recibió el
título de Monseñor, como Capellán de Su Santidad, a manos del Emmo.
Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera.
Monseñor
Pedro Agustín ha participado activamente en la difusión del Evangelio
en los medios de comunicación. Durante tres años fue jefe de redacción
del periódico católico Nuevo Criterio. De 2000 a 2004 fue director
de la revista “A contra corriente, voz joven”. Es fundador y productor
general del programa “Santa María de Guadalupe...siempre con nosotros”
el cual tiene más de nueve años al aire por la frecuencia 760 AM,
estación perteneciente a ABC Radio.
Otros de sus servicios en su ministerio
sacerdotal son: Coordinador de la Religiosidad y Piedad Popular; Decano,
en la Tercera Vicaría Episcopal de la Arquidiócesis de México; Asesor
de varios grupos musicales y solistas católicos.
Es autor, entre otras publicaciones,
de: La participación política del Creyente, Los cinco nuevos
misterios del Rosario y 120 razones y más, de Juan Pablo II
para rezar el Rosario.
En breve entrevista nos comparte experiencias
y algunos puntos de vista:
P.- ¿Qué proceso le llevó a cambiar de
la Química al sacerdocio?
R.- De
alguna manera es una continuidad; es saber que cuando nos ponemos
en las manos de Dios el va conduciendo nuestra vida. En el aspecto
profesional me iba muy bien. Sin embargo, la vocación que es la respuesta
más íntima a Dios, da sobre todo un estilo de vida. Yo podría haber
optado por la soltería, el matrimonio, pero en mi corazón sentí el
llamado de Dios.
P.- ¿Que ha significado
para usted ser nombrado canónigo de la Basílica de Guadalupe?
R.- Mi
estancia en la Basílica ha sido una bendición por parte de Dios y
una gratitud extrema de parte mía hacia la Virgen. Cuando reviso mi
propia vida y el camino que he tenido en mi ministerio sacerdotal,
[compruebo que] Santa María de Guadalupe siempre ha estado presente.
Muy en particular, formé parte de un grupo mariano guadalupano que
se llama “Vanclar, Vanguardias Clarisas”. Posteriormente, tuve la
dicha de ser el diácono del Papa, en 1990, aquí en la Basílica de
Guadalupe.
Por
otro lado, ser miembro del Honorable Cabildo es también una bendición
muy especial; es formar parte de un grupo selecto dentro de la Iglesia
cuya finalidad es manifestar y propagar el amor a María Santísima
por todo el mundo.
Junto con esto, trabajar toda esta actividad al lado de Monseñor Diego
Monroy Ponce quien ha dado un impulso a la Pastoral y una actualización
de acuerdo a los criterios del Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera,
resulta también profundamente agradable porque pone a la Basílica
a la altura de los nuevos retos que la Iglesia tiene que afrontar
en este tercer milenio del Cristianismo.
P.-
La pastoral de un santuario se antoja que es un reto muy grande, cómo
asume esta tarea?
R.- Vale la
pena destacar que el santuario es muy especial, porque además es una
Vicaría episcopal en la Arquidiócesis de México, de tal manera que
hay un doble reto: es la atención al peregrino, lo que es primordial:
pero al mismo tiempo, hay que procurar la inserción de la pastoral
de la Basílica en la Pastoral de la Arquidiócesis de México, de la
cual no puede ser una isla.
Por
otro lado, cuando hablamos de los peregrinos, tenemos que ser muy
conscientes de que el Santuario, difundido a nivel mundial por la
presencia del Papa Juan Pablo II, debe de saber aprovechar también
los medios de comunicación social para reconocer que un peregrino
en la fe no solamente es aquel que se acerca aquí, al Santuario,
sino todo aquel que a través de la internet, de la televisión, de
la radio, pueda tener contacto con esta bendición de Dios.
Esto
también nos abre nuevos horizontes. Los retos son muy grandes: atender
lo específico de cualquier Santuario, como tendría que ser lo litúrgico,
la celebración Eucarística, el Sacramento de la Confesión. Pero junto
con esto, abrir horizontes reconociendo que si bien es un santuario
nacional, sus fronteras prácticamente no conocen límites, de cara
a toda América y a las demás naciones.
P.- ¿Y los jóvenes?
R.- Los
jóvenes son siempre una presencia muy importante en mi ministerio
por el hecho de que como joven formé parte de jóvenes. Como licenciado
en Química fui formador de jóvenes; como formador en el Seminario
seguí formando jóvenes y [también] en la Arquidiócesis. De tal manera
que éste es un reto y me congratulo por la excelente respuesta que
estamos teniendo de muchos jóvenes que acercan a través del trabajo
juvenil [desarrollado] aquí en la Basílica.
De esta manera, es Monseñor Pedro Agustín, un joven sacerdote
que ahora se une al Cabildo de la Basílica para enfrentar los enormes
retos de evangelización del Santuario.

Año IV, núm. 54. Junio 2005.