El rostro del pastoralista tiene una mirada que apunta en varias
direcciones: hacia el Fundamento que es Cristo y hacia
la Madre Santa María de Guadalupe; hacia las raíces
de México y el reconocimiento de los derechos de los
pueblos indígenas. Así como el saumerio y el caracol,
en la oración indígena, apuntan en varias direcciones,
la mirada del pastoralista se orienta hacia la integralidad
de la labor evangelizadora con los hermanos que han
sido relegados y discriminados por siglos en esta tierra
de nuestros antepasados mexica.
El seguimiento de Jesús del agente de esta pastoral, se lleva
a cabo desde la espiritualidad de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin,
quien desde su ser indígena, fue ejemplo de santidad
entre sus contemporáneos. Como San Juan Diego, desde
la Casita de Santa María de Guadalupe proyectan su labor
haciéndola extensiva no sólo en la Casita de Santa María
de Guadalupe, sino hasta las comunidades que peregrinan
hacia el Tepeyac año con año. Como Cristo salen al encuentro
del hermano a donde se encuentra. El ser y quehacer
del Agente de Pastoral Indígena, definido por los integrantes
de esta acción de la Iglesia, comprende los siguientes
puntos:
- Estar concientes de la situación de nuestros indígenas para
su evangelización, de acuerdo a lo señalado por los
obispos latinoamericanos en el documento final de la
pasada reunión general del Episcopado Latinoamericano
donde se reconoció la exclusión que vive este sector.
- Estudiar todo lo referente a nuestras raíces para descubrir
la grandeza de nuestras culturas, y así comprender mejor
el Acontecimiento Guadalupano.
- Tener conocimientos de la religiosidad popular en donde encontramos
valores, tradiciones y enseñanzas que nos dan impulso
y certeza para nuestro caminar
- Adentrarse en el conocimiento de la lengua materna de las
comunidades para acercarnos a su pensamiento y comprenderles;
nuestra lengua materna junto con el vestido y el alimento,
nos permiten vivir nuestra identidad.
- Fomentar la convivencia inculturando el Evangelio.
La tarea
•
Dar a conocer quienes son los indígenas y lo que de
ellos nos dicen los documentos del Episcopado Latinoamericano:
Santo Domingo, Puebla, Medellín, Iglesia en América
y el Documento de Aparecida, a fin de llevarles el Evangelio
y darles su lugar dentro de la Iglesia.
• Llevar nuestra labor evangelizadora a diferentes sectores
de indígenas: migrantes, radicados y originarios.
• Llevar los Sacramentos de la iglesia a las comunidades, utilizando
elementos propios de cada comunidad.
• Preparar la fiesta de Aniversario de Canonización de San
Juan Diego Cuauhtlatoatzin para el 31 de julio de cada
año.
• Organizar la peregrinación anual de los pueblos indígenas
con motivo del aniversario de Canonización de San Juan
Diego.
• Dar vida y aprovechar los espacios para la evangelización,
del Santuario de San Juan Diego.
• Participar en las Misas Solemnes del 1 de octubre, 09 de
diciembre, 12 de diciembre, entre otras.
• Impulsar una economía solidaria, organizando expo ventas
(en el atrio de la Basílica) de productos y artesanías
indígenas
• Participar todos los domingos en la Misa de las 16:00 hrs.
tratando de vivir una Liturgia inculturada. De acuerdo
a este ser y quehacer, y para atender cada vez mejor
a nuestros hermanos, la organización de esta pastoral
se ha determinado de la siguiente manera: Pastoral Indígena
del territorio de la Basílica
• Pastoral Indígena de todas las comunidades que se encuentran
en las Diócesis de la República y vienen a este Santuario
• Pastoral Indígena de las comunidades del Continente de América,
que participan con el Santuario, formando una Red que
permita estar en comunión para impulsar principalmente
el Acontecimiento Guadalupano.
El Proyecto
La
Pastoral Indígena en esta Basílica, de acuerdo a la
Doctrina del Magisterio, cuenta con un proyecto que
se denomina “Teyacana Cuauhtlatoatzin” “Venerable Guía
Águila que Habla”, que contempla: