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La
dormición de la Virgen María
en la tradición del Oriente
(Fin)
Lic.
Ángel Roa Hernández
El pasado mes de agosto, la Iglesia
celebró la solemne fiesta de la Asunción de la Virgen María a los
cielos. Con este motivo apareció la primera parte del artículo intitulado
La Dormición de la Virgen María en la tradición del Oriente. En este
número presentamos la parte final de dicha colaboración.
Muerte de la Virgen
Ella se levantó, extendió sus manos
hacia el cielo y oró diciendo así: "Oh, Dios mío, Sebaoz, el
Mesías, mi Maestro, Enmanuel, recíbeme junto a ti, Hijo mío en esta
hora. Abre ante mí las puertas reales que son las de tus santas moradas
para que entre por ellas y me postre ante ti, rey mío, porque
tú mereces la gloria junto con tu buen Padre y el Espíritu Santo vivificador
e igual a ti, ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén".
Cuando dijo estas cosas estaba echada sobre las ropas.
Volvió su rostro hacia nuestro Salvador y en esa hora entregó su espíritu
en sus manos.
Cristo se lleva al cielo el alma de la Virgen "Padre mío bueno, recibe de mí
el alma de mi Madre, ésta es la que recibió a tu único Hijo en el
mundo; recibe de mí tu templo santo, éste es el que llegó a ser Morada
de tu Espíritu Santo, que es un solo Dios...
"Yo te ofrezco hoy una ofrenda real que es el alma de mi Madre;
hoy te la ofrezco, Padre mío bueno, la Escogida, la Preferible a la
primera barca. Hoy es un día alegre para mí, Padre mío, todopoderoso,
pues mi Madre ha venido hasta ti envuelta y adornada con buenas obras".
Mientras
el Hijo le decía todas estas cosas al Padre bueno, la Virgen escuchó
la dulce voz, que es la de la Trinidad Santa, que le decía: "Ven,
bendita, junto a nosotros a heredar el gozo eterno e indescriptible",
a lo que el alma de la Virgen postrada respondió: "Excelente
es un día en tus moradas, rey mío, mil veces más prefiero
vivir en tus moradas.
Tu Espíritu Santo me elevó sobre este monte santo, me adelantaré hacia
tu santo lugar y me postraré ante tu templo santo al que mi alma ha
amado".
Cuando dijo estas cosas, [su alma] llegó a un gozo indescriptible
en el lugar [aquel] de donde huyó el dolor del corazón y la preocupación,
pues llegó a la gloria de la santa Trinidad. Hasta aquí el relato...
Como podrán ver, queridos amigos lectores, el presente relato es una
exquisita selección que narra, según la particular visión de las comunidades
cristianas árabes, el tránsito de la Virgen María de este mundo al
cielo. Son narraciones poco conocidas, pero muy ricas en imágenes
y simbolismos.
Notas
El
relato aquí trascrito corresponde a la obra intitulada La dormición
de la Virgen, cinco relatos árabes. Editada y traducida por
Pilar González Casado, Madrid: Editorial Trotta, 2002 [Pliegos de
Oriente].

Año III, núm. 46. Octubre de 2004.
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