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Peregrinación
de
Zacatecas al Tepeyac
Lic. Carlos Daniel Marino
Peregrinaciones
La
peregrinación de la Diócesis de Zacatecas a la Basílica de Nuestra Señora
de Guadalupe es una de las más antiguas. Comenzó el 12 de septiembre
de 1885, en tiempos de su segundo Obispo, D. José María del Refugio
Guerra y Alba, cuando se inauguró el servicio del Ferrocarril Central
México-Ciudad Juárez.
Los peregrinos lo abordaban el día 9 de septiembre y llegaban al día
siguiente a hospedarse a la Casa del Peregrino. Con frecuencia eran acompañados por sus párrocos, que los catequizaban
y confesaban durante el viaje.
Después de algunas horas de oración y convivencia se creaba un ambiente
de auténtica fraternidad que se proyectaba en la comunicación de bienes
y servicios, en el compartir de gorditas de cuajada, pinole, "ponteduro"
y otros antojitos.
Esta peregrinación no fue interrumpida ni siquiera en los años más difíciles
de la persecución cristera aunque, ya en los 80', se cambió el medio
de transporte. Ahora llegan los peregrinos en autobuses especiales que
los conducen cómodamente desde su parroquia hasta la Villa, con la posibilidad
de visitar otros lugares de interés religioso o cultural.
Hasta hace unos veinte años, el programa incluía una Vigilia de Adoración
al Santísimo Sacramento en el Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús,
la peregrinación a pie, de la Glorieta de Peralvillo a la Basílica y,
por la tarde, una hora Santa en el mismo templo expiatorio.
Últimamente se ha cambiado la hora Santa del día 12 por un rosario vespertino
el día anterior que se reza caminando hacia la Capilla del Cerrito.
Actualmente la peregrinación a pie comienza el día doce de septiembre
a las 8:00 horas en la Glorieta de Peralvillo. Mons. Fernando Chávez
Ruvalcaba, 13° Obispo de Zacatecas, llega muy temprano, saluda a los
peregrinos allí reunidos, según el decanato al cual pertenezca su parroquia
y, a la hora convenida, comienza a caminar al frente de sus fieles,
mientras rezan y cantan los misterios del Santo Rosario, al ritmo de
la danza. Cuando se llevó a efecto la centésima peregrinación, todo
fue especial.
En
el trayecto participó la Banda del Estado y en la Concelebración el
Coro del Seminario.
Es difícil precisar el número de peregrinos, pero es un hecho que, año
con año, los zacatecanos llenan plenamente la Basílica; son gente de
clase media baja que, con sacrificios, hace su alcancía durante todo
el año para no quedarse en casa mientras miles de devotos van a saludar
a devotos van a saludar a la Virgen. Aconteció el caso de un señor
de la Adoración Nocturna, Padre de un sacerdote de nuestra Diócesis,
que murió en la Casa del Peregrino Y tuvo la dicha de que su hijo le
celebrara su misa de cuerpo presente en la Basílica.
La Diócesis de Zacatecas cumple una vez más con la Virgen de Guadalupe.
Esta peregrinación, que es la 118, se celebra en vísperas de la Clausura
del Año del Rosario y tiene una proyección misionera Y eucarística,
ya que, como Diócesis, seremos anfitriones del XI CONIAM
y, como nación, del 48° Congreso Eucarístico Internacional.

Año II, núm. 33. Septiembre 2003.
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