El
último jueves de noviembre, desde hace 27 años, la Iglesia que peregrina
en Cuautitlán realiza la visita anual a la casa de la Reina de México
y Emperatriz de América: Nuestra Señora de Guadalupe. En 1979, por iniciativa de Manuel Samaniego
B., Primer Obispo de Cuautitlán, se inició el proyecto de realizar
esta peregrinación anual como un eco siempre vivo del encuentro de
la Reina del Cielo con el Vidente del Tepeyac, nuestro querido paisano
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
Apenas habíamos nacido como Diócesis en ese Año de Gracia, y nuestro
Señor Obispo quiso desde el primer momento colocar a esta porción
del pueblo de Dios bajo el patrocinio de la Siempre Virgen María de
Guadalupe y de su humilde mensajero. Desde aquel entonces se ha insistido
vivamente en la participación de la mayor cantidad posible de fieles
en la peregrinación.
Se estima que el contingente principal supera las ocho mil personas,
de los 18 municipios del Estado de México que conforman la Diócesis
de Cuautitlán.Los preparativos inician generalmente
en los primeros meses de cada año, cuando se da a conocer la fecha
y la convocatoria para la próxima peregrinación. Se encomienda a cada
párroco la gestión y animación en cada Iglesia local, y todos son
coordinados por el Vicariato de Pastoral, a cargo del Padre José Felipe
González Fidalgo.
La peregrinación anual ocupa un lugar
preponderante en el proyecto pastoral de la Diócesis, pues no se la
ve como un acto piadoso más del pueblo fiel; se ha ido profundizando
en la vivencia de la peregrinación como lugar de encuentro entre los
fieles y el clero en un hogar común.
Se vive como una buena ocasión para la convivencia y para la oración
en comunidad. Participar en la peregrinación nos ayuda a reafirmar
nuestra identidad diocesana y refuerza el empeño evangelizador que
subyace en la expansión de la devoción a San Juan Diego, misma que
se ha venido incrementando notablemente desde su canonización.
En nuestra Diócesis existe un lugar
de peregrinación que reviste una entrañable importancia para los fieles:
se trata de la Parroquia de la Siempre Virgen María, Casa de San Juan
Diego, que se localiza en la Colonia El Cerrito, justo en el límite
entre los municipios de Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli. Según una
antiquísima tradición, bajo los cimientos del templo antiguo se encuentran
las ruinas de lo que fue la casa de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
Actualmente, encontramos allí un museo con piezas variadas que, aunque
no se haya podido determinar si pertenecieron a San Juan Diego, lo
cierto es que tienen importancia histórica.A 27 años de nuestra primera peregrinación
como Diócesis, en esta ocasión llevaremos ante nuestra Madre de Guadalupe
la tristeza de haber perdido a nuestro Primer Obispo, Don Manuel Samaniego,
quien fue llamado a la casa del Padre el pasado 26 de junio, Seguramente
que su inmensa fe en la Guadalupana le ayudó a soportar la prueba
y le facilitó el tránsito a la inmortalidad.
Hoy también llevaremos el júbilo de haber recibido la nominación de
nuestro Segundo Obispo, el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, guiado
por el Espíritu Santo, ha nombrado al Excmo. Sr. D. Guillermo Ortiz
Mondragón, hasta ahora Obispo Auxiliar de México en la I Vicaría,
como legítimo Pastor de la Iglesia que peregrina en Cuautitlán. Con
la alegría y la esperanza propias de este acontecimiento iremos a
los pies de la Morenita del Tepeyac a refrendarle nuestro amor y devoción
filial… hoy, como hace ya 27 años…
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Año IV, núm. 59. Noviembre de 2005.