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VI Congreso Mariano "La Virgen de Guadalupe: Esperanza de las Familias"

Lic. Ma. Concepción M. Castillo de Jiménez
Misiones Guadalupanas 

El Santuario de Guadalupe se vistió de alegría y esperanza al congregar a las familias el pasado sábado 17 de mayo, para vivir la experiencia del amor de Dios a través del corazón maternal de Santa María de Guadalupe. Inició el congreso con la celebración solemne de la Eucaristía, presidida por Mons. Diego Monroy Ponce, Rector del Santuario, y concelebrada por el Venerable Cabildo y los Padres capellanes. Recuperemos momentos de la homilía de Mons. Monroy: Mis amados hermanos y hermanas: nos encontramos celebrando gozosamente nuestra fe, el acto más grande y sublime que tenemos los cristianos, en la casita de nuestra Niña y Madrecita Santa María de Guadalupe.
Ella continúa caminado con nosotros, y hoy que arrancamos con este VI Congreso meditando, reflexionando sobre Santa María de Guadalupe, esperanza de la familia. Recuerdo una expresión bellísima del Papa Juan Pablo II al iniciar su pontificado, nos decía: “El hombre no puede vivir sin amor”. Y comentaba que sin amor una persona se vuelve incomprensible, sin amor una persona lleva una vida sin sentido, absurda, agresiva, negativa porque la comprensión, el amor y el sentido de la vida nos vienen precisamente revelado por el Amor, con mayúscula, el amor de Dios. Este amor llena de sentido la vida familiar, este amor llena de sentido la convivencia familiar, este amor es el que nos trajo nuestra Niña hace 477 años. Mis amados hermanos, ¿por qué somos felices? ¿sabemos realmente cuándo somos más felices?     

Esta mañana en la que el Señor Jesús les da una probadita a sus discípulos de qué significa vivir unidos a Él y serle fieles: la transfiguración. Miren: la felicidad humana guarda una relación profunda con ese amor familiar que se engendra, que crece y se desarrolla cuando Cristo está presente, sólo cuando Cristo está presente. Miren: la familia se engendra, crece y se desarrolla y es que, mis hermanos, créanme, a la persona humana, para alcanzar la felicidad no le basta cualquier amor, no, necesita del amor verdadero que es el revelado, que es el manifestado, que es el engendrado precisamente por nuestro Señor Jesucristo, que es el amor que se corresponde con la verdad del ser, del hombre y de su vocación.

Bienaventurada la familia formada por el matrimonio cristiano de un hombre y una mujer, y no con esos disparates, matrimonios de hombre con hombre y mujer con mujer. ¡Son disparates! eso no está de acuerdo a los planes de Dios. Bienaventurada la familia formada por el matrimonio cristiano de un hombre y una mujer que con sus hijos descubren que la familia es la escuela más rica del humanismo y que es decisiva para la educación integral de todos los hombres desde el inicio mismo de la vida. Bienaventurada la familia que asume con gozo el reto de transmitir la fe a sus hijos haciendo verdad lo que es la familia cristiana, iglesia domestica, nos dice el Magisterio de la Iglesia, iglesia domestica.

Bienaventurada la familia que reconoce, que asume y vive los valores perennes y reconocidos por la ley natural, deberes de los padres para con los hijos al engendrarlos, las virtudes paterno-filiales de sacrificio y gratitud al servicio del bien común de la familia. Mis amados hermanos y hermanas: que nos quede bien clarito, bien clarito, cuando Cristo es el centro de la familia, la familia refleja de verdad lo que es esta familia trinitaria: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que vamos a meditar y a contemplar el día de mañana en la celebración de la Santísima Trinidad. Mis hermanos: sólo desde Jesucristo que nos revela, nos manifiesta y nos entrega lo que es el auténtico amor, la familia podrá crecer sana y salva. Que nuestra Niña y Muchachita Santa María de Guadalupe, Mujer Eucarística nos lleve cada día a vivir más intensamente la Santa Eucaristía.

Que así sea. Al finalizar la Eucaristía, los participantes del VI Congreso se trasladaron al Atrio del Santuario, para continuar con la fiesta del amor de Guadalupe. La conducción del evento estuvo a cargo de la Sra. Ivonne Cobián quien con gran alegría y testimonio de fe, amor y vida, animó a los presentes a escuchar, reflexionar y vivir la Palabra de Dios, proclamada elocuentemente por los conferencistas: Mons. Diego Monroy y el Pbro. Córdova de Jerusalén.

La Directora del VI Congreso Sra. Lizy de Gerard, dio una gran bienvenida a los asistentes, exhortándolos a testificar y contagiar el amor de Dios a todas las familias. La Adoración al Santísimo Sacramento estuvo a cargo de Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz, Rector del Templo Expiatorio a Cristo Rey (Antigua Basílica), quien condujo a los fieles a vivir un momento de intimidad con quien es el Amor de los Amores, el Camino, la Verdad y la Vida de todas las familias, así como a comprometernos ante el Rey de Reyes a defender la vida desde su concepción. Con mucha veneración y piedad, Manuel Capetillo rezó el Santo Rosario acompañado del Coro Renacimiento. Los testimonios vertidos durante el congreso, edificaron grandemente a los asistentes.

La participación musical del grupo “Pandora”, fue realmente extraordinaria, invadió de entusiasmo a las familias y las motivo a cantar y bailar como ofrenda de gozo al Señor y a la Guadalupana, así como también la intervención del cantante Rodrigo Fernández. Para finalizar, la Sra. Cobian y la Sra. Gerard, expresaron cariñosamente su gratitud a los presentes y extendieron su invitación al próximo Congreso a celebrarse, Dios mediante, el mes de mayo 2009.   



   Año VII, núm. 90. Junio de 2008.

 
 
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