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Una percepción artística
de lo milagroso y sobrenatural

Ilustres sevillanos guadalupanos

Mtra. Dafne Cruz Porchini*

Guillermo MIEZA (1917-1997)
Exvoto de Carmen Pérez de Cárdenas
26 de noviembre 1949
Óleo sobre cartón comprimido
24.7 x 25.1 cm.
Col. Museo de la Basílica de Guadalupe
Como sabemos, las pinturas de pequeño formato que se localizan en los santuarios como testimonio de gratitud por un favor recibido, son exvotos conocidos como “retablos pintados”.

Su propósito es dejar constancia de un suceso milagroso producido por la intercesión de una imagen sagrada.

En éstos se consignan, al mismo tiempo, los datos del hecho, la intervención divina, el beneficiario, el nombre, la fecha y la dedicación.

En general, estas demostraciones de fe plasman el momento de una tragedia por enfermedad, accidente, robo, desastre, etcétera, donde impera la presencia de la divinidad.


La composición en la superficie pictórica, realizada en un soporte de lámina o cartón, es organizada de acuerdo a cierta jerarquización (celesteterrenal), al tiempo que una inscripción ubicada en la zona inferior refuerza el contenido visual.[1]

En la mayoría de los casos, estas muestras de devoción popular no arrojan datos sobre sus creadores, quienes generalmente carecían de formación o trayectoria académica en el campo de las artes plásticas. Sin embargo, en la magnífica colección de exvotos que alberga el Museo de la Basílica de Guadalupe, se localiza una obra realizada por Guillermo Meza, pintor destacado de la llamada “Escuela Mexicana de Pintura”.

En su juventud, Guillermo Meza (1917-1997) fue aprendiz de sastre y estudió música, dibujo y grabado en la Escuela de Arte para Trabajadores Núm.1, institución que formó parte del proyecto educativo de la administración cardenista.[2] Hacia 1937 trabajó como ayudante de Santos Balmori en la Escuela Industrial México-España,[3] y a finales del año siguiente, presentó una carpeta de dibujos a Diego Rivera, quien le escribió una carta de recomendación dirigida a Inés Amor –propietaria de la Galería de Arte Mexicano –.

La famosa marchand lo animó a estudiar anatomía, disciplina que empezó a reflejarse notablemente en sus óleos y aguadas. Amor le organizó su primera exhibición individual en 1940 e impulsó la venta de sus obras. Por tal razón, una gran parte de la producción de Meza se encuentra en la actualidad en Estados Unidos, particularmente en Filadelfia.[4] También figuró en la exposición Veinte siglos del arte en México, organizada por el gobierno mexicano y el Museum of Modern Art de Nueva York.

Guillermo MIEZA
Exvoto de Carmen Pérez de 
Cárdenas (detalle)En 1947, nuestro pintor laboró en la Academia Mexicana de Danza, y a principios de la década de los años cincuenta, ganó el primer lugar en la competencia nacional de pintura convocada por el Salón de la Plástica Mexicana.
Las obras de Guillermo Meza siempre tuvieron como tema la figura humana y su relación con las fuerzas de la naturaleza.


En sus óleos se vislumbran desnudos en medio de paisajes agrestes, rostros indígenas cubiertos por máscaras o mantos blancos, y cadáveres expuestos.
Sin embargo, la referencia a temas bíblicos –como el éxodo – fue una vertiente más de su que hacer artístico.

Así, sus preocupaciones de índole religiosa incidieron de alguna manera en el exvoto que aquí se reproduce, mismo que proyecta una fusión entre el mundo cotidiano y la percepción del hecho milagroso y sobrenatural.

Cabe mencionar que esta obra, de alguna manera, evidencia la revaloración –y asimilación – del arte popular por parte de los artistas de la época de Meza, como son Roberto Montenegro, Gabriel Fernández Ledesma, Frida Kahlo y María Izquierdo, quienes vincularon la existencia de la cultura nacional con las manifestaciones artísticas populares, en el sentido de recuperar sus valores sintéticos y su carácter genuino, pero sobre todo, sus rasgos espontáneos.

En primer lugar, observamos que la composición se apega a la estructura narrativa del exvoto: la relación entre la imagen y el texto escrito. Conservando los elementos de los modelos novohispanos y del siglo XIX, esta pintura, al parecer realizada por encargo o bien, como un favor personal, también parece adaptarse a las transformaciones modernas del México urbano de finales de los años cuarenta.

El espacio pictórico resignificado de este exvoto, representa de manera central a la Patrona de México, quien domina la escena en medio de un rompimiento de gloria y asistiendo el milagro. La Virgen de Guadalupe, con sus atributos representativos: el manto azul con las estrellas doradas, la luna en cuarto menguante, los rayos solares y el querubín, extiende protectora uno de sus brazos hacia el infante; actitud gestual que corresponde al momento de la salvación.

Guillermo MIEZA
Exvoto de Carmen Pérez de 
Cárdenas (detalle)El contraste de tonos luminosos y colores obscuros contribuye al efecto dinámico y realista de la obra. Rafael Cárdenas, el niño atropellado y arrastrado por el medio de transporte, aparece dibujado en escorzo con la pequeña camisa obstruida en la defensa del auto.

En la parte trasera de este automóvil Fiat topolino de la época, está sentado un demonio en postura de derrota. Aquí, el ángel rebelde o espíritu maligno recuerda a los realizados por Arcimboldo o William Blake[5] y está representado con garras, alas de murciélago y facciones bestiales, acentuando la dualidad iconográfica en la pintura: la eterna lucha entre el bien y el mal.

La inscripción, tal vez sugerida por la madre del pequeño, señala: “A la Santísima Virgen de Guadalupe por su milagro al salvar la vida de mi hijo Rafael Cárdenas de 4 años que fue atropellado por un automóvil el 11 de septiembre de 1949. En prueba de agradecimiento y en petición de que pronto logre recuperar se… le traigo este testimonio. Carmen Pérez de Cárdenas 26-XI- 1949. ”De esta manera, podemos observar que los exvotos y retablos pintados –síntesis entre lo real y simbólico de las imágenes sagradas – nos muestran la pervivencia de la religiosidad católica popular mexicana, que ha servido para legitimar, de una forma muy particular, a la devoción guadalupana.


Notas

* Maestra en Historia del Arte por la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM y Curadora del acervo de siglo XX del Museo Nacional de Arte, INBA desde el 2002. Tiene varias publicaciones sobre arte en México y ha participado en varios proyectos de investigación.
[1] Véase Dones y promesas: 500 años de arte ofrenda (exvotos mexicanos), México: Centro Cultural Arte Contemporáneo A.C./Fundación Cultural Televisa, 1996.
[2] Lázaro Cárdenas, presidente de México de 1934 a 1940.
[3] Datos recopilados en el libro Arte Moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2005. Véase también Guillermo Meza. El instante preciso, (catálogo de la exposición), México: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 1996.
[4] Jorge Alberto MANRIQUE y Teresa del CONDE, Una mujer en el arte mexicano. Memorias de Inés Amor, México: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1987, p. 147.
[5] Giuseppe ARCIMBOLDO (1527-1593) pintor italiano. William BLAKE (1757-1827) poeta, pintor y grabador inglés.


  
Año V, núm. 68. Agosto de 2006.

 
 
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