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Maestro, ¿dónde vives?
Las casas donde viven nuestros sacerdotes...


Lic. Samuel Jiménez Hernández
sjimenez@basilicadeguadalupe.org.mx


A
l comenzar a preparar este artículo, vino inmediatamente a mi memoria, la pregunta que los discípulos hicieran a Jesús: “Maestro ¿dónde vives?” Esto a propósito de lo que en este mes queremos presentar: las casas sacerdotales con que cuenta la Basílica de Guadalupe.

Muchos creen que los sacerdotes que ejercen su ministerio en la Basílica viven dentro de sus muros, pero no es así. Entonces ¿dónde viven? Existen dos casas muy cerca de la Basílica, una en la calle de Allende 11 y otra en la de  Aquiles Serdán 28, ambas ubicadas muy cerca del Santuario, la primera al extremo norte y la segunda al extremo sur. Cada una de ellas es distinta, pues las necesidades de los sacerdotes así lo ameritan.

La modalidad de la Casa Sacerdotal de Aquiles Serdán consiste en que son pequeños departamentos, mientras que la de Allende es una casa con muchas habitaciones con áreas en comunitarias. Ésta última es algo así como un pequeño seminario.

La Casa Sacerdotal de Allende núm. 11

Ubicada a escasos pasos de la Basílica, saliendo por el bautisterio, la casa sacerdotal de Allende 11 alberga  25 habitaciones, de las cuales 22 se encuentran ocupadas por nuestros sacerdotes.

El responsable del orden y el buen funcionamiento de esta casa, es el M.I. Sr. Cango. D. Manuel Hernández Arias, quien ayudado por el ama de llaves, la Srita. Josefina García Martínez, atienden las necesidades de aquella residencia.

La casa tiene áreas comunes como lo son el comedor, la biblioteca, el gimnasio, la capilla y las áreas verdes.

Junto al módulo de recepción además de una pequeña sala de espera, hay dos cubículos donde los sacerdotes pueden atender a sus visitantes. La plantilla laboral que atiende esta casa la conforman las recepcionistas, las cocineras, ayudantes de aseo, ayudantes generales y jardineros, que en total suman once personas.
Quiere esta casa fomentar entre sus huéspedes la convivencia fraterna y el espíritu sacerdotal.

Para ello organiza actividades de formación permanente, convivencias, actividades culturales y por su puesto de espiritualidad sacerdotal. Todos los días se rezan en común las vísperas, es decir, la oración de la tarde. Los días jueves hay hora santa sacerdotal.

En esta casa hay un médico sacerdote, el padre Rafael Bustillos, quien es el responsable de todas las cuestiones medicas de los sacerdotes que en esta casa y en la Aquiles Serdan habitan.

La Casa Sacerdotal de Aquiles Serdán núm. 28

A dos calles de la Basílica, bajando por el puente papal se encuentra esta casa. Es un viejo edificio compuesto de 12 departamentos, cada uno con dos recamaras, dos baños, cocina y  comedor. Sólo hay al centro de los departamentos un patio común.

Aunque ya existía esta edificación no era estrictamente de uso sacerdotal, es hasta apenas hace 10 años que se le dio esta modalidad. En el año 2002 fue sometida a remodelación quedando como ahora se le conoce. La particularidad de esta casa es que cada sacerdote vive en su departamento y cubriendo cada uno sus necesidades.

Algunos por razones de edad o de salud viven acompañados y otros solos, pero todos al pendiente de todos. Actualmente en este predio viven 8 sacerdotes, entre ellos el arcipreste de la Basílica, el M. I. Sr. Cango. Don Pedro Rafael Tapia Rosete. El cuidado de las áreas comunes de ésta casa esta a cargo del matrimonio conformado por don Agustín Martínez y doña Juana Reyes.

Ellos son los responsables del mantenimiento general, además ayudar a los sacerdotes en algún servicio especial que necesiten.

Los departamentos 1 y 2 están destinados a sacerdotes visitantes, quienes vienen a pasar sus períodos vacacionales sirviendo a la Señora del cielo Santa María de Guadalupe.

Termino este artículo respondiendo a la interrogante que presente al principio: “Maestro, ¿dónde vives?”. “vengan y lo verán”.  Ojalá que estas letras nos ayuden a acercarnos a nuestros pastores y descubramos en ellos a personas concretas con necesidades concretas, pero con una misión específica: ser el puente entre Dios y los hombres.




   Año V, núm.66.
Junio de 2006.

 
 
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