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Celebración
para el fin y
comienzo del año
Lic. Ángel Roa Hernández
La siguiente monición la hace algún miembro de la familia o el guía
de la celebración.
MONICIÓN
INICIAL:
El
año viejo se ha quedado atrás, vislumbremos la llegada del nuevo año
y démosle la bienvenida. En esta última noche del año escrutemos el
fondo de nuestro corazón y de nuestra conciencia y recapitulando los
acontecimientos que nos marcaron durante estos doce meses de vida,
proyectémonos a vivir llenos de esperanza, los que están por venir.
Esta
noche es una noche muy especial ya que nos permite hacer un balance
de todas nuestras acciones de todo el año, de lo que hicimos bien,
de lo que hicimos mal, de lo que dejamos de hacer y de lo que Dios
nos dio sin siquiera haberlo pedido. ¡Hay tanto que agradecer!. Quien
diga que no, ¡es un mentiroso!.
Dios
no nos felicita “nos bendice”, es por eso, que al inicio de este año
junto con el autor sagrado lo hemos invocado diciéndole: «“Bendice,
Señor con tu bondad este nuevo año y tus campos se llenaran de frutos”.
Sal. 64, 12.»
Hermanos
y hermanas, termina un año y comienza otro. Como cristianos queremos
agradecerle a Dios “TODO” lo que nos ha dado este año y pedirle
perdón por las faltas cometidas. También queremos consagrarle el año
que comienza y pedirle su ayuda para enfrentarlo con esperanza, fuerza
y paz.
Con
alegría y confianza dispongámonos a participar de esta celebración
cantando juntos:
Vienen
con alegría, Señor
cantando
vienen, con alegría, Señor,
lo que caminan por la vida, Señor,
sembrando tu paz y amor.
Vienen trayendo la esperanza,
a un mundo cargado de ansiedad;
a un mundo que busca y que no alcanza
caminos de amor y de verdad.
En el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo.
El
que guía dice:
Termina un año y comienza otro. Luces y sombras,
alegrías y tristezas, satisfacciones y frustraciones. Así es la vida
de todos. Pero los cristianos tenemos un privilegio. Lo vivimos junto
a Jesús y a María, la Madre de Dios y Madre nuestra.
Que la gracia y la paz de Cristo, el Señor,
Hijo de Dios e Hijo de María,
esté con todos ustedes.
Y
con tu espíritu.
RITO PENITENCIAL
El
guía dice:
La
vida es un camino que vamos recorriendo con errores y aciertos. Pidamos
perdón a Dios por todo lo que, en este año, hemos vivido lejos del
Evangelio.Antes
de hacer las siguientes invocaciones conviene hacer un pausa y luego
continuar. El guía dice:
- Por querer siempre lo
mejor para nosotros de un modo egoísta.
Todos responden:
Perdón, Señor, perdón.
-
Por no decir siempre
la verdad.
Todos responden:
Perdón, Señor, perdón.
-
Por no ayudar a quienes
necesitan de nosotros.
Todos responden:
Perdón, Señor, perdón.
- Por no rezar con fe
y frecuentemente.
Todos responden:
Perdón, Señor, perdón.
-
Por desatender a los
miembros de nuestra familia.
Todos responden:
Perdón, Señor, perdón.
- Por
no tener un poco de interés en nuestro trabajo
o estudio
Todos responden: Perdón, Señor,
perdón.
Al
terminar las súplicas, el guía dice la siguiente oración.
Oremos:
¡Padre bondadoso! Al concluir este año viejo
y comenzar uno nuevo, te pedimos perdón por nuestras faltas y por
todo el bien que dejamos de hacer. ¡Somos tus hijos! Ayúdanos a amarte
mucho más, en este nuevo año, haciendo todo lo que podamos por nuestros
hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos
responden: Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
La primera lectura la podrá
hacer algún miembro de la familia.
De la carta del apóstol san Pablo
a los Colosenses.
3,
5-10; 12- 19.
Hagan morir en ustedes
lo que es terrenal, es decir, libertinaje, impureza, pasión desordenada,
malos deseos y el amor al dinero, que es una manera de servir a
los ídolos. Tales cosas atraen los castigos de Dios.
Ustedes siguieron un tiempo ese camino, y su vida era así.
Pues bien, ahora rechacen todo eso: enojo, arrebatos, malas intenciones,
ofensas y todas las palabras malas que se pueden decir. No se mientan
unos a otros: ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus vicios
y se revistieron del hombre nuevo que no cesa de renovarse a la
imagen de su Creador hasta alcanzar el perfecto conocimiento.
Pónganse, pues, el vestido que conviene a los elegidos de
Dios, sus santos muy queridos: la compasión tierna, la bondad,
la humildad, la mansedumbre, la paciencia. Sopórtense y perdónense
unos a otros si uno tiene motivo de queja contra otro. Como el Señor
los perdonó, a su vez hagan ustedes lo mismo. Por encima
de esta vestidura pondrán como cinturón el amor, para
que el conjunto sea perfecto.
Así la paz de Cristo reinará en sus corazones, pues
para esto fueron llamados y reunidos. Finalmente sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes y esté a sus anchas.
Tengan sabiduría para que se puedan aconsejar unos a otros
y se afirmen mutuamente con salmos, himnos y alabanzas espontáneas.
Que la gracia ponga en sus corazones un cántico a Dios; y
todo lo que puedan decir o hacer, háganlo en el nombre del
Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio
de él.
Palabra
de Dios.
Te alabamos, Señor.
Al
finalizar la lectura es oportuno compartir una reflexión sobre el
texto de la Escritura que se acaba de proclamar.
Ahora
el guía en voz alta dice las siguientes invocaciones.
A cada invocación responderemos: Porque
es eterno su amor.
- Demos gracias al Señor porque es bueno.
- Porque es eterno su amor.
- El puso el mundo en nuestras manos.
- Porque es eterno su amor.
- El cuida de nuestros hogares.
- Porque es eterno su amor.
- El llora con los niños sin hogar. 
- Porque es eterno su amor.
- El cuida de nuestros padres y hermanos.
- Porque es eterno su amor.
- El sufre con todos los que sufren.
- Porque es eterno su amor.
- El se alegra con los que se alegran.
- Porque es eterno su amor.
- El nos dio a María como Madre.
- Porque es eterno su amor.
- El nos llama como verdadero amigo.
- Porque es eterno su amor.
- El nos invita a la felicidad.
- Porque es eterno su amor.
- El quiere que seamos libres.
- Porque es eterno su amor.
- El se entregó por nosotros hasta la muerte.
- Porque es eterno su amor.
- El nos llama a vivir para siempre con él.
- Porque es eterno su amor.
- El resucitó y vive siempre con nosotros.
- Porque es eterno su amor.
ORACIÓN UNIVERSAL
El guía hace la introducción a las siguientes suplicas, las cuales
pueden ser dichas por algunos miembros de la familia.
Hermanos:
¡Nuestro auxilio está en el nombre del
Señor! Pidamos la gracia y la bendición de Dios para
todas nuestras intenciones.
A cada invocación
responderemos: Danos un corazón nuevo.
Por los miembros
de esta familia aquí reunida, para que cada uno, conciente
de su pertenencia a la misma, contribuya cada día más
a su crecimiento y edificación. Oremos.
Por nuestros compañeros
y amigos, por todos aquellos con quienes compartimos nuestra vida,
para que ayudemos a mejorar las condiciones de la sociedad. Oremos.
Por los pobres, por
los que sufren, por los abandonados que hay entre nosotros o lejos
de nuestro mundo, para que entre todos sepamos prestarles ayuda. Oremos.
Por la renovación
de nuestra Iglesia Universal para que sea fiel al Evangelio que predica.
Oremos.
Por los que en cualquier
lugar sufren la guerra, la violencia y el hambre, para que la paz
y la justicia transformen nuestro mundo. Oremos.
Por cada uno de nosotros
para que al inicio de este nuevo año crezcamos en la fe y en
la fidelidad al Evangelio. Oremos.
El guía termina con la siguiente súplica:
Ofrezcamos al Padre bueno estas súplicas y todas las que
guardamos en nuestro corazón. La señal de que Jesús está con nosotros
es que nos sentimos animados a decir todos juntos la oración que él
mismo nos enseñó: Padre nuestro...
PARA FINALIZAR...
El
guía dice: “Paz en la tierra
a los hombres que ama el Señor”, cantaban los ángeles. También nosotros
con esa felicidad y esa alegría de sentirnos hermanos, nos damos la
paz augurándonos lo mejor para el próximo año. Démonos todos un abrazo.
ORACIÓN
PARA TERMINAR EL AÑO
Gracias, Señor, por todo
lo que en este año me diste.
Gracias por los días de sol y los nublados tristes.
Gracias por las noches tranquilas y por las inquietas horas obscuras.
Gracias por la salud y por la enfermedad.
Por las penas y las alegrías.
Gracias por todo lo que me prestaste y después me pediste.
Gracias, Señor, por la sonrisa amable y la mano amiga, por
el amor y por todo lo hermoso y dulce.
Por las flores y las estrellas y la existencia de los niños
y de las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y las
lágrimas, por todo lo que me acercó
a Ti más íntimamente.
Gracias por tu presencia en el sagrario y la gracia de tus Sacramentos.
Gracias por haberme dejado vivir.
¡Muchas gracias!.
ORACIÓN
PARA INICIAR EL AÑO
Y da la vuelta otra hoja del libro de mi vida.
¿Qué traerá el año que empieza?
¡Lo que tú quieras Señor!
Pero te pido Fe para mirarte en todo.
Esperanza para no desfallecer.
Caridad perfecta en todo lo que haga, piense y
quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y un olvido total de mí mismo.
Dame Señor, lo que tu sabes me conviene y yo no sé
pedir.
Que pueda yo amarte cada vez más y hacerte amar por los que
me rodean.
Que yo sea grande en lo pequeño.
Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento,
las manos y la mente activas, el pie dispuesto.
Derrama Señor tus gracias sobre todos los que yo quiero.
Que mi amor abarque a todo el mundo y aunque soy muy pequeño,
sé que todo lo colmas con tu bondad inmensa.
¡Ven, Señor, en nuestro auxilio!.

Año V, núm. 60. Diciembre de 2005.
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