El tema de los sermones ya ha sido objeto de estudios y publicaciones, y aunque no hay muchos en este Archivo,
son de fundamental importancia, pues expresan la Teología
en torno a la Virgen de Guadalupe en esta época.
De esta sección quisiera finalmente resaltar el documento
sobre la colocación de la primera piedra de la Iglesia que fue
Colegiata, Basílica y actualmente Templo expiatorio,
así como el Programa impreso sobre la dedicación del
nuevo y magnífico templo de Nuestra Señora de Guadalupe,
1709, recientemente restaurado, y cuya fotografía ilustra
la portada de esta publicación.
La segunda sección es la Secretaría Capitular, trata
sobre todos los asuntos de gobierno que llevaba el Cabildo
de Guadalupe a partir del 22 de octubre de 1750, fecha
en que dicho Cabildo tomó posesión, o también la que estaba
dirigida al Cabildo, aunque versara sobre asuntos económicos.
En esta sección, la persona encargada del cuidado de los
expedientes y de archivarlos era el Secretario de Cabildo,
quien además redactó una buena parte de ellos. Entre las
varias series en que está subdividida quiero destacar algunas.
Obviamente tienen una importancia fundamental las actas de
Cabildo, en ellas está contenida la historia del mismo;
su organización; las comisiones que tenían sus miembros;
la toma de posesión de los Abades, Canónigos y Racioneros;
los eventos más importantes que hubo en Guadalupe; la
construcción de nuevos templos; los intentos que se dieron
en los primeros 40 años de la historia del Cabildo para
que les aprobaran sus estatutos, cosa que no se logró;
la relación de los Capitulares con el Arzobispo, el Cabildo
de Catedral, la Nobilísima Ciudad, la Universidad y los
distintos Tribunales; la organización de las fiestas de
la Virgen; los problemas del Cabildo tanto al interno
como al externo; las donaciones que se hicieron a la Virgen
y la fundación de capellanías y obras pías; los problemas
económicos del clero y la manera como se intentaban resolver;
las reparaciones a la Iglesia Colegiata; las obras materiales
y artísticas que se ejecutaron. Podemos decir que toda
la sección de Secretaría Capitular está resumida en dichas
actas. El único libro de actas capitulares que falta es
el que comprende del 13 de junio de 1770 al 22 de junio
de 1774. Dicho libro fue pedido por el Arzobispado poco
tiempo después de su redacción y nunca fue devuelto, por
tanto el contenido de sus actas lo podemos encontrar en
los borradores de Cabildo de dichos años.
En esta sección tenemos también la serie Reales Cédulas, que
nos señalan las distintas determinaciones de la Corona
en torno a la Colegiata, así como las provisiones del Cabildo
que siempre estaban reservadas al Rey en virtud del Patronato
regio. Los escritos del Cabildo
o de algún Capitular al monarca español se encuentran
en la serie titulada correspondencia con el Rey.
Las cartas y oficios del Virrey y el Arzobispo al Cabildo
y viceversa, son muy valiosas para conocer las determinaciones
más importantes relativas a dicho cuerpo colegiado, al
culto Guadalupano, a la vida del clero que servía al Santuario
y a su subsistencia, y nos permite adentrarnos incluso
en los hechos de la Iglesia novohispana o de los acontecimientos
políticos que más influyeron en la vida eclesiástica. Ellos
se encuentran en las cuatro series tituladas correspondencia
con Virreyes, correspondencia con Arzobispos, Oficios del
Virrey y Oficios del Arzobispo.
El Cabildo de Guadalupe tenía un apoderado o agente en la
Corte de Madrid, que se encargaba de la tramitación de
los asuntos de dicha corporación y tenía la obligación
de informar los resultados de éstos, así como los hechos
más importantes que ocurrían en España y en Europa que
podían tener alguna incidencia en la Nueva España. Los
documentos de la serie titulada apoderado en Madrid son
interesantes para estudiar cuáles eventos europeos afectaron
más la vida del clero novohispano, así como los distintos
trámites administrativos que llegaron a buen o mal término
en la Corte española.
En 1755 el Cabildo de Guadalupe propone al Rey que para ayudar
al sostenimiento económico del culto guadalupano y del
Santuario, puesto que éste no percibía diezmos como las
Catedrales, ordene que los testamentos de sus vasallos
en los territorios dependientes del Virreinato de la Nueva
España, por legado pío y manda forzosa, apliquen un gravamen
determinado por el testador, de acuerdo con su devoción,
a María Santísima de Guadalupe.
En respuesta a esta petición el Rey Fernando VI, en Real Cédula
dada en el Buen Retiro el 7 de diciembre de 1756, resolvió
favorablemente a lo que solicitaba el Cabildo. Los asuntos relacionados al cobro de
esta manda forzosa, que se realizó en Nueva España, Guatemala
y Nicaragua, y la correspondencia de los Arzobispos y colectores
en torno a ella se encuentran en la serie con el mismo
nombre. Hacia 1807 el Cabildo deja de percibir rentas por
este concepto; en 1816 el Cabildo vuelve a pedir su
reactivación, a lo que accede el Virrey Juan Ruiz
de Apodaca al año siguiente, sin embargo a partir de esto ya no
hay más documentación al respecto. En esta sección Secretaría
Capitular tenemos un buen número de edictos convocando
a concursos a Canonjías y Raciones provenientes de todas
las Catedrales de la Nueva España. Igualmente hay copias
de los que la Colegiata envió a las Catedrales en torno
a la provisión de sus Prebendas.
Las series Abades, Canónigos, Racioneros, Ministros, Músicos
y Médicos refieren los asuntos que afectaban directamente
al personal que trabajaba en el Santuario, y la serie
Cabildo, la que afectaba a este cuerpo. La serie Capuchinas
cuenta con pocos documentos, pero son significativos pues
manifiestan la instalación de esas religiosas y la atención
que les brindó el Cabildo de Guadalupe a partir del 15
de octubre de 1787, fecha en que dichas religiosas se
establecieron en su templo recién construido, cuya primera
piedra se colocó el 14 de octubre de 1782.
Continuará...