Continuando
con la publicación de los traslados de anales indígenas preservados
en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, que contienen
noticias referentes a Nuestra Señora de Guadalupe, toca ahora
el turno a los conocidos como Anales de Juan Miguel.
Se hallan en una sección del vol. 273, no. 2 perteneciente
a la Colección Antigua de la BNAH, concretamente en el núm. 13
de dicho volumen, el cual se intitula: Anales de Tlatelolco
y México, núm. 1).
Ya hemos presentado información guadalupana perteneciente a
esta sección “13” en pasado número de nuestro boletín, lugar al
que remitimos al lector (Boletín Guadalupano, Año IV, no.
57, sep. 2005, pp. 5-7), sólo que los Anales de Juan Miguel se
ubican más adelante en aquel mismo legajo.
La alusión a Nuestra Señora de Guadalupe contenida en los Anales
de Juan Miguel [Nican ipanin xiuitl ohual mohuicac tlaço
cihuapilli de Guadalupe Tepeyacac ]
es muy semejante a la contenida en BNAH: C.A. vol. 273, no. 2,
núm. 12 (= Anales de Tlatelolco y México) que también ya
hemos publicado y comentado (Vid. Boletín Guadalupano,
Año IV, no. 56, ago. 2005, p. 7).
A semejanza de lo allí dicho (aun cuando introdujimos algunas
salvedades) es indudable que la alusión guadalupana de los Anales
de Juan Miguel se refiere al contexto de la gran inundación
de 1629, en ocasión de la cual se trasladó la imagen del Tepeyac
a la Catedral. Pero por lo que afirman éste y otros anales indígenas,
el sagrado original debió de ser desplazado en algún momento en
1631, aún antes de su retorno definitivo al Tepeyac.
Por otra parte, la traducción castellana del mismo documento
no es exacta, como bien indica una nota del propio J.F. Ramírez
introducida ya al pie del texto. En efecto, hualmohuicac no
significa “se apareció” sino “volvió”, “regreso”, con lo que muy
seguramente se alude al retorno de la imagen al Tepeyac, hecho
que, no obstante y según venimos diciendo, no se tiene registrado
que acaeciese el año de 1631 sino en el de 1634.
Es éste un tema que debe ser elucidado, máxime que en el propio
documento se consigna aún otro traslado de una “virgen Nuestra
Señora de Tepeyacac” a Santa Catalina Mártir.
Paleografía
