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Comentario y paleografía extraídos de la sección Acontecimiento Guadalupano del Boletín Guadalupano, año III, núm. 37.

Inin Huey
Tlamahuitçoltzin


Lic. Arturo Rocha Cortés

Director del Boletín Guadalupano

Inin huey tlamahuiçoltzin (“este es el gran milagro”)  es un documento en lengua náhuatl que contiene una narración abreviada de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego. Se trata de una copia tardía, elaborada en el tercer tercio del siglo XVI. Durante mucho tiempo se atribuyó al intérprete entre el obispo Fr. Juan de Zumárraga y Juan Diego: el P. Juan González; pero no hay base histórica para soportar tal afirmación.

A pesar de su brevedad, este documento es de relevancia por ser independiente del Nican Mopohua. Se le ha denominado, aunque no con entera corrección, La Relación Primitiva.

Inin huey tlamahuiçoltzin fue encontrado entre los papeles del jesuita mexicano Juan Tovar, autor de una fuente importante de la historia náhuatl, el llamado Códice Ramírez.Presentamos a continuación el facsímile de este valioso documento.

 

Paleografía
Inin huey tlamahuiçoltzin (Ms. 1475 del Fondo de Origen de la Biblioteca Nacional de México) fol.51r.

 

La traducción castellana, de Xavier Noguez y Alfredo López Austin, es la siguiente:

Nuestra Señora de Guadalupe
Este es el gran milagro de Nuestro Señor Dios
se dignó obrar a través
de la siempre doncella [Virgen] Santa María, esto es
vosotros la tomareis, vosotros la escucharéis
cómo milagrosamente
se dignó quererlo, se dignó construir una casa para sí misma
se dignó establecerse, se dignó nombrarle
Señora [noble] Santa María Tepeyacac.
Así de este modo
se hizo, un pobrecito macehualito
Ciertamente bien devoto este
pobre palito sembrador (pequeña coa),
pobre mecapalito allá
en Tepeyacac en la barranca [garganta] del cerro andaba de allá para acá
en verdad, ciertamente, una raicita andaba escarbando
allá él se dignó ver a la preciosa
Madrecita de Dios; Ella se dignó llamarle, se dignó decirle:
el más pequeño de mis hijos, anda al interior
de la gran ciudad de México y díle al que
allí gobierna en lo religioso, el arzobispo
que con gran deseo quiero que aquí
en Tepeyacac me hagan una habitación
me levanten mi digna casa para que allí...

(Xavier NOGUEZ, Documentos Guadalupanos, México: El Colegio Mexiquense/FCE, 1995, [Sección de Obras de Historia], pp. 205-206).


 

Paleografía
Inin huey tlamahuiçoltzin, Ms. 1475..., cit., fol. 51v., es decir:


“vengan a conocerme bien, vengan
a rogar, a suplicar los creyentes
cristianos: bien allí donde me convertiré en ello
entonces cuando ellos me hagan su abogada
enseguida este pobre hombrecito
fue a presentarse delante del
ojalá que no perturbe, pero he aquí que me envió
la Señora [noble] del Cielo, me dijo
que yo te viniera a decir de qué modo
lo desea allá en Tepeyacac
se haga, se erija su digna casa
con lo cual allí ellos le supliquen
los cristianos, bien así, de este modo, me
dijo allí donde poder actuar en favor de ellos, allí donde
se digne ocuparse cuando allí ellos
le suplicaren: y el arzobispo
no le creyó, sólo le dijo
qué dices mi hijo, ¿quizá lo soñaste?
o [acaso] te embeodaste, si [en] verdad es cierto
[lo que dices, dije respetuosamente]
a aquella señora que
te [lo] dijo, alguna señal te
dé, así que nosotros te podamos creer
allí donde la certeza de lo que dices”

(Noguez, op. cit., P.206-207). * En el margen: “In huey teopixca tlatoani arçobispo, quimolhuili tlatoanie”, es decir: “gran sacerdote-gobernante Arzobispo, y le dijo...”(Noguez, ibid., p. 207).

† La línea tachada está enmendada en el margen: “in tleinquitoa xicmolhuili”, es decir: “lo que dices, dile respetuosamente”, etc. (Loc. cit).


 

Paleografía
Inin huey tlamahuiçoltzin, Ms. 1475..., cit., fol. 52r., es decir:

“Una vez más [vino a regresar nuestro
hombrecito, venía muy triste, entonces una vez más
la Gobernante Señora (noble)] se dignó
aparecerse, entonces cuando nuestro hombrecito
la vio, le dijo estimada Señora ya
fui allá [donde] tú me enviaste: y
no se dignó creerme el gobernante, sólo
me dijo que por ventura lo soñé, o quizá
me emborraché, además me dijo que
para creerlo, alguna señal
me dieras, de esta manera yo
la llevaré, y la Gobernante Señora [noble], Preciosa
Madre de Dios, en seguida le dijo
no te compadezcas mi jovencito
ve a recoger, ve a cortar
allí donde permanecen en retoño las florecitas,
las flores que sólo milagrosamente allí
retoñaron, y entonces allí donde la tierra
estaba seca, en ningún lugar alguna flor se abría,
y cuando las cortó, nuestro hombrecito
las llevó en su vestido, su tilma, allá a México
[entonces] le dijo al sacerdote-gobernante:”

(Noguez, op. cit., p. 207-209). * En el margen: “† hualmocuep intoquichtin tlatlaocoxti huitz: auh in tlatoca cihuapilli occeppa”, es decir: “vino a regresar nuestro / hombrecito, venía muy triste, entonces una vez más / la Gobernante Señora (noble)...”(Noguez, ibid., p. 207).


 

Paleografía
Inin huey tlamahuiçoltzin, Ms. 1475..., cit., fol. 52v., es decir:

“Estimado gobernante, aquí traigo las flores
que se dignó darme la Señora [noble] del cielo
[para que] de esta manera te dignes creerle
con certeza su digna palabra, su
voluntad, algo yo te vine a decir
que es cierto lo que ella se dignó decirme,
y cuando extendió su tilma
para mostrar las flores al
arzobispo, allí también se le mostró [al arzobispo]
pintada en la tilma de nuestro hombrecito, allí
la impronta de la imagen, allí se había dignado
convertirse en la sefialla Gobernante Señora [noble],
milagrosamente, para que de esta manera se dignara
creerle el arzobispo, enfrente de ella,
dignamente se arrodillaron, la veneraron
Y bien, la venerable imagen de la
Gobernante Señora [noble] aquí está sólo
milagrosamente en su tilma del pobre hombrecito
se había reproducido su venerable pintura, ahora allí
estí colocada, con todo el renombre mundial
allí le vienen a conocer, los que vienen
acá a suplicarle: y ella
con su grande, piadosa y venerable maternidad”

(Noguez, op. cit., P. 209-210).


 

Paleografía
Inin huey tlamahuiçoltzin, Ms. 1475..., cit., fol. 53r., es decir:

“Allí se digna interceder por ellos, en lo que ellos le solicitan
a los que le ruegan
En verdad quien bien la haga su intercesora con amor
para que se le entregue totalmente con dignidad
con amor al prójimo, bien su venerable intercesora
La Preciosa Madre de Dios aceptará.
En verdad mucho lo ayudará
se mirará por él, allí donde les aliviará mucho
los hará entrar al lugar de su protección y amparo,
el lugar donde vives libre de peligro”.

(Noguez, op. cit., p. 210).

Bibliografía

Xavier Noguez, Documentos Guadalupanos, El Colegio Mexiquense/Fondo de Cultura Económica, MÈxico, 1995, [sección de obras de Historia].

Ernesto de la Torre Villar y Ramiro Navarro de Anda, Testimonios históricos guadalupanos, México: Ed. Fondo de Culttura Económica, 1982.

 

 
 
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