
Comentario extraído de la sección Acontecimiento
Guadalupano del Boletín Guadalupano, año II, núm.
31.
El
testamento de Elvira Ramírez. Importante documento guadalupano del
s. XVI, recientemente reencontrado
Lic. Arturo
Rocha Cortés
Director del Boletín Guadalupano
El
testamento de Elvira Ramírez fue originalmente descubierto por Don
José María Rodríguez Castellanos, O.G, reconocido archivista colimote,
el año de 1912 (agosto?) en el Archivo Municipal de Colima. Fue dado
a conocer por vez primera )que no publicado íntegramente), junto con
extractos de la carta de pago de María Gómez [18 ene. 1539], en un artículo de Manuel Garibi Tortolero, O.G.
Adhiriéndose los “investigadores” guadalupanos
no sé a que pemiciosísmo vicio, el testamento de Elvira Ramírez ha
sido citado, primera y siempre fragmentariamente, de este artículo
(hoy por hoy casi tan difícil de conseguir o más que los propios testamentos
guadalupanos de Colima), y luego por otros estudiosos basándose en
trabajos posteriores que se valieron de la fuente originaría.
Así nos encontramos ante el lamentable
caso de que los investigadores “citan” de citas a su veztomadas de
otras citas. Si bien el artículo aducido es la fuente original, lo
cierto es que nadien conocía la fuente primaria: el testamento de
Elvira Ramírez, propiamente dicho, salvo el propio descubridor Rodríguez
Castellanos, quien murió por los años 30’s. Nadie se tomó la molestia
de ir a cotejar el original.
Esto lo sé porque, irónicamente, he
podido localizarlo (no así el cao de los otros célebres testamentos
guadalupanos que de tan “localizados”ahora están desaparecidos, o
en manos de algún inescrupuloso investigador[!]).
Tan desviada se hallaba la pista del
paradero del importante testamento de Elvira Ramírez, que el celebérrimo
P. García Gutiérrez dejó mecanografiado en las notas que le sirvieron
de pábulo y borrador a varios de sus libros (y que tengo a la vista)
lo que a continuación transcribo: “Se debe este documento [el testamento de Elvira Ramírez] a las diligentes investigaciones de
D. José María Rodríguez Castellanos, quien lo halló en Colima, en
umo de los protocolos de Francisco López, en el Archivo del Registro
de la Propiedad…”
Cómo ha venido a saber el P. García
Gutiérrez que Rodríguez Castellanos halló el testamento en el Registro
Público de la Propiedad de la Ciudad de Colima, es un misterio. Lo
cierto es que no se encuentra allí (quizá nunca lo estuvo). Garibi
Tortolero, en el artículo citado, afirma que Rodríguez Castellanos
le envió “una copia de dos importantes documentos que existen en el
Archivo Municipal de esa ciudad [de Colima] y cuya autenticidad es
evidente”, documentos
entre los que se encontraba-según hemos dicho-el testamento de nuestra
Elvira. Es posible que, tiempo despúes del descubrimiento hubiese
sido integrado, junto con todos los protocolarios de Francisco López
y demás escribanos públicos inicialmente custodiados en el Archivo
Municipal, al Registro Público de la Propiedad del que habla García
Gutiérrez en sus notas.
No obstante, y según indico, el testamento
de Elvira Ramírez- a la fecha único superviviente de los valiosos
testimonios testamentarios guadalupanos de la villa de Colima del
s.XVI-fuereencontrado por el autor de estas líneas en el Archivo General
del Gobierno del Estado de Colima, sí entre los muchos protocolarios
de Francisco López Avecilla, mas no en la caja en la que por el mes
y el año (a saber, abril de 1577) le correspondía.
Podría alegrarse de que todo era tan
sencillo como revisar los protocolarios del dicho escribano, pero
ello no resultaba tan obvio como parecería a primera vista. Toda la
referencia que había a dicho protocolo se halla en las notas mecanógrafas
ya aducidas del P.García Gutiérrez, nunca publicadas, y cuya existencia
aún es ignorada por muchos.
Tuve la fortuna de localizarlas en
la mencionada biblioteca del Seminario Conciliar de México y me pusieron
en la pista del tan anhelado testamento. Ahora bien, las cajas que
contiene los documentos más antiguos que custodia el Archivo General
del Estado de Colima se hallaba, por el tiempo en que visité por vez
primera aquella ciudad, en calidad de préstamo en las instalaciones
de su casa de la Cultura.
Allí tuve que revisar uno a uno todos
los protocolarios de Francisco López y aun los de otros escribanos
públicos por el desorden de la clasificación impuesta de manera azarosa
a tan valiosos documentos por algún archivista cuyo nombre es mejor
preservar en el anonimato.
Tengo así la fortuna de presentar en
este pequeño legajo, por primera vez, facsímiles de los dos primeros
folios del testamento de Elvira Ramírez, así como una exacta paleografía
numerada por líneas. Razones de espacio me impiden presentarlo íntegro
lo que, empero, por el interés que reviste, haré en un próximo número.
Me consta que los más conntados investigadores
de la ciudad de Colima ignoraban la existencia de este testamento.
El P. Florentino Vázquez Nava, reconocido y celoso investigador, mejor
me dijo que me regresara para mi casa por que en Colima no iba yo
encontrar ningún testamento guadalupano. Me complace demostrar fehacientemente
que se ha equivocado. He aquí la prueba.
En mi seguno viaje a Colima, proporcioné
copia láser a color del testamento de Elvira Ramírez, felizmente redescubierto,
a diversos ilustres investigadores de aquella ciudad; incluso el Gobernador
Constitucional del Estado, Lic.Moreno Peña, recibió una copia, así
como el Obispo de Colima, quien la recibió de aquél.
Creo poder con esta contrbución sabsanar
la lamentablemente carencia de facsímiles de fuentes primarias de
que tanto adolece la investigación guadalupana en general.
La paleografía cientifíca del testamento
de Elvira Ramírez servirá para subsanar los varios errores en que
incurrió Rodríguez Castellanos, en lo poco que paleografió y publico
de este documento jurídico (a saber, sólo la introducción, las cláusulas
guadalupanas- que era lo que en suma le interesaba más- y la conclusión
del testamento). Errores que sólo han venido a pertuar las “citas”
tomadas de “citas de citas”.
Notas