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Comentario y paleografía extraídos de la sección Acontecimiento Guadalupano del Boletín Guadalupano, año III, núm. 42.

Testamento de Cuauhtitlán (1559)

Lic. Arturo Rocha Cortés
Director del Boletín Guadalupano

Este interesante y bien conocido testamento, custodiado en la Biblioteca Pública de Nueva York (Sección: Monumentos Guadalupanos), fue extendido el sábado 11 de marzo de 1559. Es llamado con muy diversos títulos: “Testamento de la hija de Juan García Martín”, o “de Juan Martín” o de “Gregoria Morales”, aunque clásicamente se le designa simplemente como Testamento de Cuauhtitlán, 1559, por haber vivido la testadora en aquella población...

Ya historiadores como D. Lorenzo Boturini lo atribuían a una parienta de Juan Diego, lo que consta por documentos de este guadalupanista italiano, preservados en el Archivo de la Basílica de Guadalupe, así como en otras de sus obras: el Catálogo del Museo Indiano, en el Inventario y en la Idea de una nueva Historia General de la América Septentrional. El documento que presentamos es una copia del original escrito en papel de maguey, hoy perdido, que estuvo en poder de Boturini entre 1736 y 1743, sabio quien le copió con fidelidad. Esta copia existió un tiempo en la Real Universidad de México, bajo el número que de inventario que le diera Boturini: “In[ventario] 8°, Q[uader]no. 8”.

Su texto ha sido traducido en diversos momentos históricos y con variada exactitud: por Carlos Tapia y Centeno (por instrucciones del Arzobispo de México, Francisco Antonio de Lorenzana) y más recientemente por Faustino Chimalpopoca Galicia, intérprete y bahuatlato quien trabajó al lado de D. Fernando Ramírez.

La copia del testamento que nos ocupa perteneció a este último investigador, pasando a su muerte, junto con sus demás papeles, a la Biblioteca Pública del Estado de Nueva York. Existen otras copias del testamento en diversos repositorios del mundo, como la Biblioteca Nacional de París y otra más en el Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe, pero la más celebrada es la que aquí reproducimos con autorización de la biblioteca neoyorquina.

Relevante por muy diversos motivos, el testamento de Cuauhtitlan (1559) menciona al “mancebo [sic] D. Juan Diego”, a su esposa María Lucia —por su nombre indígena: Malintzin—, al matrimonio de ambos, “en Santa Cruz el Alto, Tlacpac, cerca de San Pedro”; ...pero sobre todo establece con claridad que: “por este joven [Juan Diego] se verificó una cosa prodigiosa allá en Tepeyácac, pues en él se descubrió o apareció la hermosa Señora Nuestra Santa María, cuya imagen vimos allí en Guadalupe...”

Paleografía
Testamento de Juana Martín [Testamento de Cuauhtitlan 1559] [f. 23r]

A continuación, la versión castellana de Faustino Chimalpopoca Galicia:

“Jesús María y José.

En el nombre de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios Verdadero Todopoderoso.

Hoy día sábado once de marzo de 1559 años, hago más apuntes acerca de mi casa que se halla en Cuauhtitlan, que me la dejó mi padre D. Juan García y mi madre D. María Martina; lugar de mi nacimiento el barrio de San José Millán de la cabecera de S. Buenaventura, Cuauhtitlán, mi hermana mayor doña Inés Martina, mujer de Ventura Morales, Gregoria Martín marido de Luisa María, todos ya muertos, de todos solamente yo me he quedado, como hija de mi honrado padre Dn. Juan Martín y de todos mis hijos sólo uno ha quedado y es Francisco Martín; el que si viviese o no, o dejare hijos, todos deben saber y comprender lo que contiene este papel que guardarán con mucho cuidado para que ninguno se apropie de mi heredad ni trastorne mi relación y sepa el modo como he vivido en esta ciudad de Cuauhtitlan y su barrio de San José Millán en donde se creó el mancebo […] Dn. Juan Diego, y se fue a casar después a Santa Cruz el Alto (Tlacpac), cerca de San Pedro, con la joven Doña Malintzin, la que pronto murió quedándose solo Juan Diego. A los cuantos días después mediante este joven se verificó una cosa prodigiosa allá en Tepeyacac, pues en él se descubrió [o apareció] la hermosa señora Nuestra Santa María (initech campaomo nexiti in tlazocihuapilli Santa María), cuya imagen vimos allí en Guadalupe, la que nos pertenece a nosotros los de esta ciudad de Cuauhtitlan. Ahora con toda mi alma, con todo mi corazón, con toda mi voluntad, le dejo a la misma Señora toda...


Paleografía
Testamento de Juana Martín [Testamento de Cuauhtitlan 1559] [f. 23v]

 

Continúa la traducción de Chimalpopoca Galicia:

“...la arboleda de pirú que llega hasta el árbol que esta junto al caserío. Toda se la dejo y se la apropio a la Virgen del Tepeyac. Advierto también que la casa o jacal en que me hallo [...] la mandé poner en compañía a todos juntos mis hijos o nietos, si los tuvieren, para que tengan asiento firme y sirvan a la hermosa Señora, y mando que no disputen o peleen sobre la porción de este terreno [...], se la entrego para que gustosamente se dediquen a su servicio. Así lo hagan y cumplan y hagan cumplir las autoridades de Cuauhtitlan y todos los de este barrio. Ahora, cualquiera que seáis vos caballero o señor, natural o no de Cuauhtitlan, inmediatamente debéis tomar a vuestro cargo esta donación para que defendáis, como cosa de la hermosa señora así como ella os defenderá después en el artículo de vuestra muerte. En segundo lugar declaro que los dos árboles de pirú, con toda la casa que se hala hacia un antiguo camino que está entre los ocotales los dejó mi señor marido Dn Buenaventura Mariano para señor San José y yo declaro que la misma casa y una loma en donde se halla mucho cascajo todo pertenece al mismo santo. Y para que nadie se apropie todo lo que llevo referido, mando que se lea y relea este papel delante de todos los vecinos de San José Caltitlan Texapa.

 
 
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