Testimonio
de Bernal Díaz
del Castillo
Lic. Arturo Rocha Cortés
Director del Boletín Guadalupano
Uno de los testimonios más relevantes
que fortalecen la historicidad del Acontecimiento Guadalupano y
la ulterior expansión de está devoción, es el testimonio del conquistador
de la hueste de Cortés, Bernal Díaz del Castillo.
La
crónica que escribió, en la década de 1560, y que ha llegado hasta
nosotros como Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España
(aunque él la intitulara Historia general de la Conquista de México
y Guatemala), es una de las descripciones de primera mano más detalladas
(prohispana, ciertamente) de aquella gesta.
En
la Historia de del Castillo se encuentran dos importantes menciones
de Nuestra Señora de Guadalupe, de su casa en Tepeaquilla (que era
el nombre con el que los españoles denominaban al Tepeyac, y con
el que lo distinguían de la Tepeaca poblana), y, sobre todo, de
los “muchos y admirables milagros que hace”.
Las
dos alusiones del cronista son virtualmente idénticas. La más extensa
dice a la letra: “la santa iglesia de nra señora de guadalupe questa
en lo de tepeaquilla donde solia Estar Asentado El rreal de gonçalo
de sandoval quando ganamos A mexico y miren los santos milagros
que a hecho y haze de cada dia y demosle muchas graçias a dios y
a su bendita madre nra señora y loores por ello que nos dio graçia,
E ayuda que ganasemos Estas trras. [sic]”.
Presentamos
en la siguente página el facsímil de un folio de la Historia de
Díaz del Castillo, tomado del mansucrito autógrafo de 1568 del conquistador,
documento preservado en Guatemala. Se trata de un fragmento del
capítulo CCX (f. 281v) de la mencionada crónica, donde se contiene
una referencia guadalupana muy parecida a una anterior, inserta
en el capítulo CL (f. 155r), cuyo detalle se aprecia en esta hoja.
Resulta
de gran importancia este testimonio no sólo por proceder de un español
conquistador quien, en el segundo tercio del s. XVI, alude clarísimamente
a Nuestra Señora de Guadalupe, de México (en el Tepeyac) —y referirse
explícitamente a los milagros “que ha hecho y hace de cada día”—,
sino por encontrarse este cronista, al momento de las apariciones,
en Guatemala, a gran distancia de la ciudad de México, y hasta donde
había llegado ya la fama de los milagros de la Virgen de Guadalupe.
Precisamente, el códice de 1568, de donde hemos tomado el folio
que mostramos en la página 6, aún se conserva en la ciudad de Guatemala,
donde Díaz del Castillo residió y donde, al menos hasta 1700, se
hallaban afincados sus descendientes.