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Comentario y paleografía extraídos de la sección Acontecimiento Guadalupano del Boletín Guadalupano, año IV, núm. 56.

Anales de México y
sus Contornos en la BNAH

Lic. Arturo Rocha Cortés
Director del Boletín Guadalupano

Los documentos guadalupanos que presentaremos en los siguientes números del Boletín Guadalupano son de capital importancia, pues son traslados, realizados por José Fernando Ramírez en el s. XIX, de varios anales indígenas compilados por el infatigable D. Lorenzo Boturini en su búsqueda de antigüedades guadalupanos. Todos estos documentos se custodian ahora en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (bnah) de México, bajo el título Anales de México y sus Contornos, en 2 vols.

La importante colección contiene muy valiosas alusiones a Nuestra señora de Guadalupe y al indio Juan Diego.Todos estos anales son de carácter histórico. Incluyen hechos y acontecimientos que se remontan a la época prehispánica y llegando en algunos casos, hasta finales de la Colonia. Tenían la particularidad de haber sido “completados”, a la muerte del cronista antecesor, por el o los siguientes, quien emprendía su tarea donde el otro se había quedado. Así, unos mismos anales podían ser obra de una multitud de cronistas, peinando incluso diferentes siglos.Resulta de interés transcribir la Advertencia que el propio José Fernando Ramírez antepuso a su afortunada compilación (afortunada, pues casi la totalidad de los anales originales se hallan perdidos). En ella, nos brinda noticia de su interés en el rescate de estos testimonios de los indios.

Escribe Ramírez: “Reuniendo los fragmentos de la rica colección de monumentos historicos que logró reunir el infatigable y desventurado anticuario D. Lorenzo Boturini, desbaratada por la ignorancia y descuido de sus cardadores, encontré algunas noticias, escritas en forma de Anales, que si bien, por lo que toca à la historia antigua, solo pueden considerarse como tradiciones populares, no por ello carecen de interes ni dejarán de ser utiles p[ar]a ilustrar algunos puntos. Aun las que parecen insignificantes, y que ciertamente abundan, tales como la determinación de los Frailes doctrineros y elección de alcaldes de pueblos de indios, sin importancia, sirven p[ar]a fijar algunos datos cronológicos.

Los papeles que conservaban estas noticias, truncos también y aun maltratados, estaban en riesgo de perderse. Para salvarlos se han sacado estas copias, agregando á los del Museo todos cuantos pude adquirir de otras partes.- El Indice que sigue manifiesta un contenido, ampliandose su noticia al principio de cada uno de ellos. [sic]”.

“Los analistas eran todos indios mexicanos. (A)unque daban á su obra una forma analoga á la que emplearon los antiguos con su escritura geroglífica, se reconoce luego que solo poseian nociones mui vulgares é incompletas. En consecuencia, no hai que atenerse ciegamente á su concordancia entre el calendario mexicano y el comun. Este es un punto de suma dificultad que ha embarasado los mejores ingenios, que todavía  nos mantienen en grandes incertidumbres. Para dar una idea de la notacion cronologica que usaban los anlistas de los ultimos tiempos, combinando el sistema mexicano con el europeo, he agregado al principio de cada documento copia de una foja de su original como muestra de su notacion cronologica. Entre ellos hai algunos que indican, con la variedad de su letra, haberse escrito inciertamente y en diversos tiempos. Otros, por su uniformidad, manifiestan ser copias, aunque todos bien antiguos. [sic]”.

Los titulos que llevan no son enteramente exactos, ni se encuentran en sus originales. Yo se los he impuesto sacandolos de las noticias mas predominantes en el m[anu]s[crito] o sea atribuyendolos à la poblacion en que parecia haber sido redactados. Esta era una necesidad p[ar]a las remisiones. Por lo demas, en cada uno de ellos se encuentran noticias de todos los pueblos circunvecinos, y mui diseminadas.

Entre copias de este genero es mui importante marcar la procedencia como garantia de su autenticidad. La llevan todas las que se sacaron bajo mui inmediata inspeccion, mas faltan en las que, durante mi residencia en Europa, sacò el Lic[enciado] D[on] Faustino Galicia, quien ocupé como copiante y traductor, no obstante el especial encargo que le hice [sic]”.

Circunstancias inopinadas han impedido suplir este descuido, bien que por lo que toca à la autencidad de los originales no hay duda. Tengola respecto à la fidelidad de la traducción, quizá porque mis conocimientos en la lengua mexicana son mui limitados. Precede mi desconfianza de la dureza que se nota en la versión y de la[s] varias enmiendas que se han hecho por mis indicaciones. Desgraciadamente no se pudo hacer la revision total que habia comenzado.

Para facilitar en todo tiempo hice copiar el texto mexicano, con excepcion de uno de los documentos, porque cuando lo intenté resultó que el original se habia extraviado con la ultima supresion del Convento de Jesuitas, donde existia [sic]”.

“En este y algunos otros documentos hice agregar la traducción castellana de los nombres mexicanos, ya para facilitarme su conocimiento, ya p[ar]a auxiliarme en el estudio que he

emprendido de la geroglífica; mas las nociones que buenamente [?] fui adquiriendo me dieron la convicción de que si bien tales traducciones ayudaron algunas veces, otras muchas extravian. [sic]”.

Ya el propio Ramírez advierte en su nota introductoria sobre una característica importante sobre estos anales: “no hay que atenerse ciegamente á su concordancia entre el calendario mexicano y el comun. Este es un punto de suma dificultad que ha embarasado los mejores ingenios…”. En efecto, no se asombrará el lector si en los sucesivos documentos que presentaremos, un mismo hecho histórico es ubicado en 1510 ó 1531 ó 1556, etc.; se debe a la impericia de los indios de conciliar el calendario indígena con el juliano y luego, con el gregoriano.

Esto, no obstante, lejos de ser un inconveniente, es un indicio de la autenticidad de estos anales ulteriormente trasladados.

Anales de Tlatelolco y México*

Tal es el nombre del primer documento que presentamos de la colección de la BNAH. Fueron realizados a principios del s. XVII, aprovechando noticias que se remontaban hasta 1519. El texto que nos interesa es el siguiente:

“1631. Ynin xihuitl maytlactloce calli ycuac qualoc tonatiuh ey horas ca iciuhca otlanez amo çenca huecauh ihuan iquac hualmohuicac in tlatoca cihuapilli Tepeyacac nuestra Señora de Guadalupe” (= “1631. En este año once casa fue comido el sol [eclipsó] a las tres, pero inmediatamente se aparecio porque no duro mucho tiempo y entonces vino la Reyna y Señora nuestra M[adre] Guadalupe a Tepeyac”).[1]

El texto es singular: por el contexto es casi seguro que se refiere a la traslación de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe del Tepeyac a Catedral, a causa de la grave inundación que asoló la ciudad de México en 1629, desastre que se buscaba la virgen remediara. La Imagen permanecería allí por cinco años.

Lo curioso es que en 1631 no se tiene registrado que haya habido ningún eclipse como el descrito en los anales, mas sí cien años antes, el 28 de marzo de 1531, justamente a las 15.06 hs. del centro de México, las “tres horas” de las que habla el texto[2]

Salvo por las inequívocas alusiones a inundaciones y a “castellanos e indios” huyendo por lo mismo de la ciudad, bien podrían estas noticias referirse al eclipse de marzo de 1531 y luego a otros hechos relacionados con la imagen acaecidos en ese mismo año.

Paleografía

 

 



* Anales de Tlatelolco y México, BNAH: C.A., vol. 273, núm. 12, f. 25r.

[1] Id.

[2] Fidel GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Eduardo CHÁVEZ SÁNCHEZ y José Luis GUERRERO, El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego, México: Ed. Porrúa, 42001, cap. VII, p. 329.

 

 
 
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